domingo, 30 de diciembre de 2012

Perdón

El otro día estaba hablando con una amiga sobre perdonar y concluimos que existen dos clases de personas.

El primero consiste en personas que realmente olvidan, no vuelven a sacarte en cara lo que pasó y te siguen viendo con la misma mirada de amor que al comienzo. Realmente es un nuevo comienzo.

El segundo grupo dice que perdona, vuelve a tratar, pero aún tiene el trauma por lo que pasó y va a volver a mencionarlo en peleas hasta que sienta que puede volver a confiar; lo cual toma tiempo y esfuerzo de la otra parte y puede ser muy cansado.

Ella se identificaba dentro del primer grupo y yo dentro del segundo. Y sí, eso suena medio tóxico, yo creía que era del grupo de los primeros, hasta que lo viví y me di cuenta que seguía esperando a que esa persona falle porque no percibía que algo hubiera cambiado. Y justamente el problema era que tenía que confiar en mi percepción, sin saber realmente si yo tenía razón y terminó siendo una situación demasiado tensa.

Lo saludable sería que todos seamos como el primer grupo, pero implicaría que quien te cagó no se va a aprovechar de eso. Supongo que eso ya depende de quién fue y de si consideras que realmente merece tu confianza.

En fin, quería saber, ¿uds dentro de qué grupo se identifican?
Dejo una encuesta a la derecha, después de mucho tiempo :)

C'est tout.
 

sábado, 8 de diciembre de 2012

Cuando una puerta se cierra...

Ayer estaba en la casa de mi ex -porque al parecer tengo la fuerza de voluntad de un drogadicto frente a su droga favorita- hablando una vez más del final de todo y del final final final que por algún motivo me niego a aceptar. En fin.


Hablábamos de mi egoísmo, que fue la causa principal de muchos de los problemas en la relación. En un momento dije "¿Sabes qué? Ya no voy a pedir que me regalen un perro, ese debe ser el epítome de mi egoísmo. Vivo en un departamento en el que me dan todo, mis papás se sacan la mugre para poder darme lo que tengo, y siempre pido ese más que nunca me van a dar. Mi hermano menor le tiene miedo a los perros, el siguiente es asmático y le acaban de decir que nunca tenga mascota, y el mayor simplemente no quiere uno. Mi mamá dice que la casa es muy chiquita, es alfombrada, nadie más se quiere hacer cargo. Y yo sigo ahí, fastidiando, infeliz porque considero que tener mascota es un derecho del que me están privando. Pedirlo es mi muestra máxima de egoísmo. ¿Sabes qué? Si en verdad quiero ser mejor persona, tengo que dejar de hacerlo. Debo dejar de permitirme ser tan egoísta, debo dejar de pedir un perro."


Y así decidí nunca más mencionar el tema.




Sure enough, volvió a salir a flote hoy; pero de una manera inesperada.

Madre me pidió que llame a una amiga suya por teléfono, terminó siendo un número equivocado. Too bad, le dije. Ella me miró y me dijo "si supieras para qué quiero hablar con ella, estarías esforzándote por conseguirlo." Así que pregunté. Al parecer, la vecina de su amiga tenía una pug que había tenido muchos cachorros y habían tratado de venderlos pero quedaba uno del que no se podían deshacer, así que ofrecieron regalarnos un pug. Regalarnos un pug. Mi sueño desde hace años. Y mis papás aceptaron.

Oh Dios mío el cielo se abrió y los pájaros cantaron de nuevo -por cierto es la segunda vez en la semana que pasa eso.

Mientras hacía todo lo posible por contactarme con esta amiga de mi mamá, no pude evitar pensar en karma y demás cosas de equilibrio cósmico. 

Hay una cita que memorizamos en clase una vez para un experimento -"La dicha de la vida consiste en tener siempre algo que hacer, alguien a quien amar y algo que esperar"- que vuelve a mi cabeza bastante seguido.
Ahora que todo se acabó entre dicha persona y yo (ok, se acabó hace meses, ahora que lo acepto un poco más), me quedé con las expectativas de lo que sería, fechas que van a pasar ahora sin mayor importancia, como cumplir otro mes o el puto beso de año nuevo o lo que sea -¿notan mi gran superación ahí?-. En fin. 

Esta semana al parecer el universo decidió equilibrar un poco para que no me vaya al hoyo y ¡puf! el lunes de pronto anunciaron que viene The Killers. Ese día el sol brilló como nunca y lancé las sonrisas más sinceras a todos los que vi -por lo menos por unas horas-. De nuevo tenía algo que esperar. Y hoy ¡puf! puede ser que por fin realice el sueño de toda la vida, algo que amar incondicionalmente, porque los perritos son lo mejor que hay (mierda sueno needy as fuck). 



Después de saber esto de nuevo sentí que lo podía todo, yo contra el mundo, yo contra todos los sentimientos negativos o las ganas de regresar a una situación que está lejos de ser ideal. De nuevo me sentí fuerte (?). Por supuesto, eso no puede durar mucho porque estoy enfocando mi felicidad en estímulos externos cuando en realidad debería surgir de mí, pero ya pues, poco a poco.


Y tuve razón. Al rato cuando obtuve más información sobre todo lo del perro me enteré que el lindo pug en realidad no es un bebé, tiene dos años, nombre, y una familia que por algún motivo no puede quedárselo. Uhm, situación menos que ideal. Y de nuevo tuve ganas de buscar a esa persona. Verán, nuevamente tenía todas estas expectativas altísimas (condenada a desilusionarme, caracho), en las que tenía un pug bebé al que miraba crecer conmigo y llamaba Tito. Estudiaba con él a mi lado y se echaba conmigo y éramos felices. Ahora, un perro que ya tiene otra familia, otro nombre que no es Tito, está acostumbrado a todo otro grupo de personas... ¿cómo manejo algo así? ¿cómo sería tener un perro que ya tiene dueños? El cambio debe ser fuertísimo para el pobre bebé de 2 años. 
¿Quiero dejar de lado mis expectativas?

Ayer me hice a la idea de que no pasaría mientras viva en esta casa. Hoy pensé en que sería ideal. Luego supe que no. ¿Lo quiero? Siempre pensé que estaría más segura -creo que realmente no quiero hacer semejante compromiso bajo un esquema diferente pero ¿no es eso aún más egoísta? el perro necesita un hogar.


Esta semana mientras cerraba una puerta -aunque cada vez que pienso que la cierro resulta que solo la dejo junta- se abrieron dos puertas más. Una de las oportunidades ya la aproveché (tengo entrada, nos vemos el 4 de abril bitcheeeessss), la otra creo que simplemente la cerraré. 


Ya tengo algo que hacer (finales hasta el 21, wuju), algo que esperar y algo que amar que no será el perrito: a mí. No de una manera egocéntrica, pero de la manera en la que pruebe mi fuerza de voluntad, ponga el pare a una situación que ya no me hace bien y aprenda a estar sola conmigo de nuevo. Volver a encontrar la felicidad dentro de mí, porque por tratar de encontrarla afuera ya me equivoqué lo suficiente. Encontrar el equilibrio que pensé tener alguna vez.

Ya se cerró esa puerta y me abre a nuevas oportunidades.

Como decía Hesse en Siddhartha:

"Cuando alguien busca -dijo Siddhartha-, suele ocurrir fácilmente que sus ojos solo ven la cosa que anda buscando, que no puede encontrar nada, que no deja entrar nada dentro de él, porque siempre está pensando en la cosa buscada, porque tiene un fin, porque está poseído por este fin. Buscar significa tener un fin. Pero encontrar quiere decir ser libre, estar abierto a todo, no tener un fin. Tú, venerable, quizá eres en realidad un buscador, pero aspirando a tu fin no ves muchas de las cosas que están cerca de tus ojos."

Al seguir regresando a esta persona me estaba empecinando en recuperar algo que ya no está, y al hacerlo me cerraba a muchas más cosas. Sé que vuelvo ya no solo por amor a esta persona, sino por miedo a lo que viene porque no lo conozco. Es como cuando una canción se queda pegada en tu cabeza, tu cerebro está tratando de que mantengas el mismo estado de ánimo que tenías cuando la escuchabas. Pero, ¿qué hay después? ¿qué estás evitando sentir? 

Tengo miedo, sí, pero este camino ya no lleva a ninguna parte. Debo superarlo y dejar de cerrarme; dejar ir esa idea de lo que pudo haber sido y continuar. Podrían haber cosas mejores adelante. O no. No lo sé. Ahora lo tengo que averigüar.

lunes, 19 de noviembre de 2012

We tried, oh yeah we tried

Una entrada muy a lo good old times de "El amor es tóxico"

Hace poco más de un mes mi relación por fin cruzó el "umbral Taylor Swift" y nos fuimos por el lado "We are never ever getting back together". Shit happens.
He pasado las últimas semanas un poco en hibernación, un poco -bastante- en negación, en fin. Después de escuchar absolutamente todas las canciones que me recordaban a lo que fue, incontables veces, on repeat, que todos sabemos es la forma más común de autotortura; ordené mis ideas y ya voy saliendo un poquito de mi hueco. He aquí algunas de las cosas que han rondado por mi cabeza. Algo así como recoger los pedacitos al final.

Parte 1: El doctorado
Después de pasar más de un año con la misma persona recolectas información suficiente como para poder dictar un curso universitario y fácil una maestría, como dice esa canción. Ya bueno, curso introductorio si tienes corto límite de atención, como yo a veces. ¿El problema? A nadie le importa

Todo el día se salen los comentarios tipo "Ala, este autor le gusta un montón, una vez fuimos a la Feria del libro...", "¡esta canción le encanta! Recuerdo una vez que...", "ay, mira este perro, su perro es igualito y...". Newsflash honey: A NADIE LE IMPORTA. Sí, es inevitable que salga a colación si has pasado probablemente 370/475 días a su lado (encima cuento, ¡para M. por favor! -no mentira, no conté, pero hice un buen aproximado. No estoy loca. No lo estoy.), pero debería frenarla un poquito con las historias.

Como definió muy bien un amigo hace poco "pareces un pokémon llamado S. porque lo único que dices es 'S., S., S., S...' ". He estado un poquito insoportable, gracias a quienes han tenido la paciencia de escucharme todas estas semanas, se aprecia infinitamente.

Parte 2: ¿Qué pasó con el "te voy a querer para siempre"? 


No, no era mentira. Sí pensó que era para siempre, pero no sabía que yo era así. Ni yo lo sabía. Probablemente por ser late bloomer, por haberme demorado 19 años en conocer a alguien con quien quise estar, no sabía que pasaría; solo sé que vi surgir cosas de mí que no sabía que estaban ahí, realmente no sabes cómo vas a ser en una relación hasta que te toca.

Resuuuulta que los traumas de los 12 años seguían ahí y esa inseguridad nunca se fue. Mierda, qué densa podía ponerme a veces de la nada. Flaca loca total. Sí, fue feo cuando pasó, pero igual tenía 12 años y no pensé que me perseguiría tanto a los 20. Lo que pasa es que si no lo resuelves de peque, se queda ahí. Así que apunten eso.

Por ese lado es mejor terminar, porque de habernos quedado solo habríamos reforzado conductas negativas. Ahora desde afuera lo veo más claro y pienso "M., realmente te pasaste un poquito. Qué santa fue a veces tu pareja."


Es verdad: hay personas que sacan lo mejor de ti, otras lo peor, y existen aquellas que sacan todo magnificado. Estuve con una persona que magnificó absolutamente todos mis aspectos, al comienzo los buenos y, apretando los botones correctos, los horribles que no sabía que existían. Ahora a aprender de lo vivido. 

Al fin y al cabo, yo también pensé para siempre y yo también salí corriendo. Pero es para siempre porque ingresa a mi lista de "I will always love you" que ahora tiene... dos personas.


Bendito sea Paint.


Lo que nos lleva a la última parte...
 
Parte 3: Si Taylor Swift ha podido superarlo 99824 veces como para poder escribir 4 discos, yo también puedo

Ha pasado bastante tiempo desde la última vez que me consideré soltera, a decir verdad aún no regreso a eso. Sigo sintiendo el compromiso, pero esta vez es una calle de una sola vía. Así no vale pues amigos. En fin, poco a poco,  babysteps, nadie me apura. Sé que eventualmente entraré a la etapa de Soltera Codiciada (y tú también (es mentira, yo no)), pero ahorita más bien me siento como Forever alone strikes back. Como dije, no hay apuro. 

Hay cosas medio tontas que me reconfortan. Saber que no soy la única que pasa por esto, que Selena Gomez acaba de terminar con Justin Bieber, que fácil ella también siente que se le pasa el tren -idea que mi linda expareja me metió en la cabeza como jugando-, que tengo un par de amigos que me quieren mucho y están pasando por casi exactamente lo mismo que yo y tenemos nuestra especie de Lonely hearts club band (otra cara de forever alone aquí)... que eventualmente encontraré algo mejor. No algo mejor que tú, sino algo que realmente sepa aprovechar. Algo para lo que yo pueda ser mejor, pues perder esto me hizo entender que realmente tengo que mejorar muchísimo. Aquí me estampé contra una pared, como suelen hacer muchas personas la primera vez.

Esto no es gratuito. Esto no ha pasado por las puras. Sé qué tengo que mejorar, ahora por mi cuenta. Y planeo hacerlo, porque no planeo volver a perder algo tan genial como lo que viví por miedos. 

Ahora simplemente debo decir gracias, gracias a ti por acompañarme durante todo este tiempo, por ser mi roca y por enseñarme un mundo que no conocía. Por derribar tantos miedos y demostrarme que estaba equivocada en tantos niveles; que esto era más bonito de lo que podía imaginar y sí existía. Gracias por darme el mejor año de mi vida (hasta ahora). 

viernes, 2 de noviembre de 2012

Una pequeña anécdota

Era el 28 de marzo. Estaba caminando hacia la casa de un buen amigo, más o menos a las 5pm, la tarde ya enfriaba un poco. Yo usaba un short y mi polo chorreado de forever alone. Tenía un poco de frío. Emocionalmente tampoco era un buen día.

Paré a leer un papel pegado en un poste cuando una señora  viejita, claramente religiosa, paró a hablarme.

-Amiga, ¿sabes qué se celebra el domingo?
-Sí

-¿Eres cristiana?
 
En ese momento pensé millones de cosas -wow, realmente estos días siento que me he alejado de Dios, ¿será una señal para que reafirme mi fe en Él? ¿Estará esperando que lo niegue como Pedro? ¿Con mi vida puedo decir verdaderamente que soy cristiana? Pucha, sí amo a Dios, sí creo en Él, nunca lo negaría, esto es una señal, lo voy a decir-

La miré y respondí "sí", con una ligera sonrisa en el rostro

Me miró de nuevo y respondió, sin dudar ni un poquito:
-Entonces, la próxima vez que salgas, cúbrete más.

Mier-da. Me cagó horrible.
Qué tal señal, eh.
Le dije "ah ok" y me fui, entre riéndome, sintiéndome pava y demás.

¿Qué aprendí? Siempre va a haber algo que criticar.
No debería tomarme las cosas tan a pecho. Y no todas las cosas son señales de Dios.
Esperaba algún mensaje de salvación, algo como una nueva oportunidad, y nakever; así que si realmente quiero una señal o algo diferente, no debo buscarlo siempre afuera.

C'est tout.

jueves, 27 de septiembre de 2012

Cosas que me fastidian

Una pequeña lista de cosas que me fastidan:

-La letra comic sans
-Las canciones de Juanes, particularmente "Nada valgo sin tu amor" y "Volverte a ver"
-Algunos grupos de amigas mujeres
-Las expresiones de amor entre dichos grupos
-Las relaciones amorosas de las personas de dichos grupos
-Las niñas de 12-13 años que se creen conocedoras del mundo

-Entre otros-

Cuando veo esas cosas en la calle, en chicas de colegio, no puedo evitar sentirme fastidiada. Y hay muchísimas cosas más que me fastidian. ¿Por qué?

He notado que todas las cosas que me fastidian eran las cosas que amaba hace 7-8años. Nunca olvidaré eso.

Era una chica que a los 12 años pensaba que las relaciones debían ser serias y tenía un tipo de chico que era "su tipo" y esperaba al príncipe que llegaría por ella. Me jactaba de tener una madurez que aún creo que tenía, juntada con altas expectativas, demasiado altas para esa edad. Era una chica con un grupo de amigas que querían tener enamorado, se creían lo máximo en sexto grado, nos considerábamos lo máximo y me enamoré de un chico que se salía de lo que era "mi tipo". Y, no lo vi venir, realmente me rompió el corazón.

Siempre leo esos memes de "Ah, así que tienes 12 años, cuéntame cómo te rompieron el corazón..." o algo así, como si a esa edad no pudieras sentir algo fuerte. Es como si la gente no recordara esa edad. Aunque no todos lo vivimos con la misma intensidad, para mí sí fue fuerte y fue realmente traumático. Tanto que aún odio todo lo que me recuerda a cómo era en esa época, a cómo fui tan crédula y cómo me dejé aislarme tanto tiempo. Y cómo nadie me tomó en serio. En general, primero de secundaria fue un año muy difícil para mí. Y bueno, aprendí mil cosas y todo, pero sigue siendo algo que me dolió y me formó bastante.

He notado que solemos odiar en otras personas las cosas que odiamos en nosotros (Oh M., dinos algo nuevo) . Más o menos después de unos 9 meses desde que me rompieron el corazón (o realmente permití que lo hagan), aprendí quizás lo más valioso hasta ahora: Si hay algo que no te gusta, es tu deber cambiarlo.

Sé que me sentía especial sintiéndome tan triste, me sentía diferente al resto de personas de mi edad. Yo viví un amor que me consumió y me dejó devastada. Ellos no, solo reían. Era lo que me distinguía. Pero no estaba aprendiendo. 

Eventualmente me levanté, me alejé de las personas que me hicieron daño (no eran malas, solo me hicieron daño y yo estaba acostumbrada a no quejarme), conseguí nuevas amigas que hasta ahora son mis mejores amigas, y cambié. 

Ya no recordaba por qué escribía esto pero de pronto lo hice.
Hoy escuché cómo mi mamá le decía a Gonzalo (aka Mini Stalin) que es más fácil que cambie sus malas costumbres ahora, porque cuando sea grande le será muy difícil. Y que si quiere cambiar algo, debe hacerlo él. 

Sé que solemos sentirnos víctimas de las consecuencias o víctimas de nuestros propios actos (particularmente esos ebrios o hechos sin pensar demasiado), hacemos cosas que después lamentamos y debemos pedir perdón, no sabemos si podremos cambiar. Yo siempre creo que podemos cambiar, y quizás eso me hace una optimista ciega, pero por eso siempre perdono. Porque siempre sé que se puede ser mejor. El problema es que si la otra persona no ve y realmente cree que puede ser mejor, estás condenado a decepcionarte si esperas algo de ellos. 

Solemos decir que queremos cambiar pero no lo hacemos. Yo digo que quiero dejar de ser floja, pero sigo llegando tarde a todas mis clases de la mañana y sigo haciendo lo mismo día tras día mientras me repito que quiero ser mejor. Es demasiado fácil ceder. Creo que hemos olvidado la belleza del sacrificio. Pensamos ¿para qué me voy a sacrificar? Ni que fuera idiota. Pero no, hay belleza en el sacrificio. En dar el extra y no siempre darnos un placer. En ganarnos un placer. En poner nuestra voluntad a prueba. Creo que hemos satanizado al sacrificio cuando hay tantas cosas buenas. Si pongo a prueba mi voluntad, jalo miserablemente todos los días. ¿En qué me convierte eso? En alguien presa de sus debilidades. No quiero ser eso. Quiero ser mejor de lo que soy.
Todos queremos ser una versión mejor de nosotros mismos.

En fin, yo tengo algo propuesto para mí misma, además de llegar a tiempo a clases. Será un reto y no vale poner excusas. 

Quiero un cambio, queremos un cambio y sé que tú quieres cambiar esta situación. Y sé que todo depende de nosotros mismos, de tener voluntad y hacer sacrificios, al final la recompensa es mucho más gratificante así. Aún estamos a tiempo de cambiar lo que no nos gusta y, realmente, siempre lo estaremos, pero es mejor hacerlo ahora. 

miércoles, 29 de agosto de 2012

Cosas que (re)descubrí con Maroon 5 en Lima

Anoche fue el concierto de Maroon 5 y lo pasé mucho mejor de lo que esperaba. Fue más porque no solo fue ir a escuchar música, se sintió casi como abrir los ojos después de estar dormida mucho tiempo.

Había olvidado lo que era ir a un concierto grande, con tanta gente gritando y la energía en el aire. Había olvidado lo que era esperar horas a que se presente el grupo y lo que era ver a un telonero. Pero fueron muchas cosas más. 

Ayer tuve un día pésimo. A pesar de que vi a buenos amigos y tuve buenas conversaciones, no dejaba de ser un día pésimo. De esos días en los que piensas ¿por qué me pasan estas cosas? ¿cuándo va a terminar? y tienes una combinación de sentimientos nada agradable. Parecía que el concierto había llegado en la peor noche, solo quería quedarme en casa, en mi cama debajo de las colchas. Pero no, el concierto estaba programado, las entradas compradas, y por el esfuerzo que pusieron mi mamá y la emoción de mis hermanos, era mi deber salir del hueco e ir. Y qué bueno que fue anoche y no cualquier otra noche.

Fui con la idea de llegar, comprar una cerveza, tomar y cantar "Won't go home without you" a todo pulmón para dejar salir toda la mala energía que tenía dentro. Dentro de todo era una buena mentalidad. 

Mientras estaba ahí enumeraba las cosas buenas de estarlo, y me sentía extremadamente feliz. Hace tiempo no me sentía tan plenamente feliz.

Cosas buenas:

-Normalmente no espero mucho del telonero y este no fue la excepción, ya quería que se vaya, pero de la nada decidió terminar su set con un cover de "Fix you" y con eso sentí como si pudiera dejar ir todo lo malo y comenzar a estar bien. Cuando terminó ya me sentía arreglada. Para mí esa canción es muy poderosa y siempre me ha hecho sentir bien, y escucharla tan fuerte y con todo el estadio retumbando mientras crecía fue genial. 

-Ir a un concierto de un grupo que no es tu favorito pero te gusta es bueno porque no sientes la necesidad de estar adelantito apretada, ni la tristeza prematura de saber que va a terminar y los vas a extrañar; puedes pasarte el concierto cómoda al medio con una chela en mano con los ojos cerrados bailando y no te importa no capturar todo lo que puedes del cantante y sus compañeros de banda. Porque sí, yo me estreso en conciertos pensando en que van a terminar. 

-Eduardo, mi hermano, es quizás mi mejor compañero de conciertos, porque hacemos las mismas pavadas y cantábamos los coros con voces ridículas, fue genial.

-Maroon 5 tocó puros singles por lo que nunca tuve ese momento en el que me sentí desubicada, canté y salté la hora y media sin parar.

-Escuchar canciones en vivo siempre es mucho más emocionante que escucharlas en tu cuarto, y mejor cuando te sorprenden con cosas que no esperabas escuchar. Tocaron covers ("Seven nation army", "Don't you want me", "Sexyback" y "Don't stop 'til you get enough") que quedaron bravazos y todos bailamos felices.

-La chela: Oh sí, señor alcohol. No es el primer concierto en el que tomo pero sí el primero en el que no me quedo tirada en el pasto mientras cantan (véase Calle 13). Qué buena manera de levantarme el ánimo y volver a mí.

Entonces GRACIAS Maroon 5 por hacerme volver a mí. Durante mucho tiempo me dejé olvidada y me descuidé, me sirvieron para recordar que yo soy la responsable de mi propia felicidad y que no necesito a nadie más para eso. Es bueno poder depender de alguien, pero debo recordar que la fortaleza debe salir de mí y no depender de nadie más. A veces necesitas alejarte de todo y hacer algo realmente fuera de la rutina para recordar las cosas importantes. (Y escribir al respecto para no olvidarlo)


lunes, 27 de agosto de 2012

Una sobre relaciones

Estaba revisando la páginaquenodebesernombrada y encontré esta imagen que resumió algo que ya había estado pensando: la rutina es peligrosa. Sobre todo en las relaciones. Es verdad, por más que no queramos admitirlo, existe tal cosa como demasiada Nutella. Pregúntenmelo a mí.


De todas las cosas que pueden poner en peligro una relación, la rutina es una de las más grandes. Y es como un silent killer. No siempre te das cuenta de que está pasando, pero es inevitable notarlo cuando ya te saturaste. No estoy insinuando que no puedas pasar tu vida con una sola persona, estoy diciendo que no deberían hacer lo mismo todos los días.

Es como cuando escalas. A mí me encantaba escalar. Pero sí hacer la misma ruta todos los días, llega un punto en el que te van a decir par ir a montar skate y te vas a zurrar en tu entrenamiento de palestra. Esto no  quiere decir que no te guste, simplemente quisiste un cambio. Pero cuidado, sin darte puedes llegar al máximo de inasistencias y sin habértelo propuesto ya no podrás regresar. Podrías terminar cambiando escalar por ajedrez. O por nada.

Para mí es muy difícil medirme y respetar límites. Apenas me vi en una situación en la que tuve a alguien, dejé todo lo demás de lado. Dejé de escalar, de leer, de escribir esto y de hacer otras cosas que me gustaban, porque encontré algo que me gustaba aún más. Pronto me vi reducida a clases y encuentros y, cuando me di cuenta, ya no tenía nada de qué hablar ni con quien hacerlo, además de esta persona. Si no estábamos juntas, estaba sola. Y eso hizo que me aferre demasiado y por tanto, la sofoque. 
En verdad, ¿cuándo me volví tan aburrida? En todos mis años como forever alone nunca pensé que sería así de estar en una relación. Bitchslap a mí. 

Lo más importante debe ser poder compartir qué vas a compartir si te permites perder tu identidad, siempre debes hacer cosas por tu cuenta o con otras personas, no es justo que pasarla bien dependa solo de tu significant other, es demasiada presión y al final es tedioso. 

Lo que me lleva a la siguiente parte de esta entrada: ¿cuánto es demasiado?

He aprendido que si pones la presión suficiente sobre una relación (presión no es la palabra, es strain pero en español no la encuentro), esta va a terminar. Presento el siguiente gráfico:


A más tiempo, mayor tolerancia hacia los errores y errores de mayor magnitud. Pero hay que tener cuidado, todos tenemos un límite y la línea entre tolerante y cojuda es bastante delgada.

No hay números en el gráfico porque es proporcional. Pueden ser 4 días, 18 meses o 20 años. Pueden ser crisis level "no me invitaste gaseosa" o "casi te agarras a otra". No sé, todos tenemos estándares distintos. 


Si el área por encima de la línea es mayor que la que se encuentra debajo, estás en zona segura. Si la mala racha se prolonga por un tiempo razonable, puedes llegar al lado malo del umbral Taylor Swift.

El umbral Taylor Swift es un lugar al que inevitablemente van a llegar, donde enfrentan dos resultados: el muy deseable final feliz, en el que se vive una gran crisis, se arregla el problema y viven felices para siempre (véase "Mine")  o llegan al punto en el que la relación se vuelve intolerable y dices SUFICIENTE ("We are never ever getting back together"). Llevar a tu pareja más allá de esta línea es definir para siempre la relación, y va a pasar. Y si la llevas por el camino malo, olvídate, no hay vuelta atrás. Never ever, like EVER.

Es horrible cuando sientes que algo que te importa tanto se está yendo al tacho, llegas al umbral y dices "esta es la última oportunidad".  Realmente sientes que estás al borde, y no al borde bueno del que habla Lady Gaga. Pero si realmente creyeras que las cosas no pueden terminar bien, esa oportunidad no existiría. Por algo sigues ahí, intentando. Tarde o temprano te darás cuenta de cuándo fue demasiado o de que valió la pena el esfuerzo. Mientras tanto, vomita frustración nomás.

Las relaciones son delicadas y difíciles de entender desde afuera (¿por qué querría tener menos tiempo libre, WTF?) pero si encuentras a la persona correcta, es genial. El problema es que no sabes por cuánto tiempo será correcta, y es horrible cuando comienzas a ver las grietas en el asunto. 
La clave, como en todo, es el equilibrio. Y eso es lo más difícil de hallar. Empatía, equilibrio, no olvidar que la cuestión es voluntaria y no obligatoria. Si no quieres más, sal; si no, esfuérzate con todo lo que tienes. Nada de ir a medias.
Todo o nada.
Ya hay suficientes cosas mediocres en esta vida como para tener una más.