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jueves, 3 de agosto de 2017

El clóset y el miedo

Me siento a escribir una entrada después de casi un año porque hoy en el trabajo, mientras yo escuchaba música bajito, alguien me llamó y me asusté tanto que mi corazón sigue fuera de su sitio. Y sí, sé que no es una reacción normal. Es que todavía tengo miedo.

Todo nace a partir de el clóset.

Verán, en el 2011 me enamoré de alguien que también se enamoró de mí, y fue mágico y feliz por un tiempo. Esta persona me hizo darme cuenta de que sí podía tener una relación, no había algo malogrado en mí como pensaba. Y esta persona también era mujer. Y aunque eso no es un problema en sí, para mí suponía un problema.


Mis papás no lo iban a aceptar. Lo dejaron claro. Yo lo sabía. Y por eso me aterraba que supieran.

Me pasé los siguientes dos años y medio calculando cada movida mía, cada interacción, mirando a cada persona del restaurante para asegurarme de que no hubiera un conocido cerca. Tomando y soltando su mano en la calle por miedo a que me vieran. Usando pronombres neutro cada vez que me refería a mi pareja en público -y siendo soltera ante ellos. Siendo incapaz de denunciar abiertamente la violencia que recibimos porque ellos no podían saber. Rogándole a las personas que por favor no lo comentaran, sí, sé que es un gran chisme, sí, sé que la gente del colegio no se lo esperaba, pero por favor dejen de contarlo, no hemos hablado en dos años, esto es mi vida real, no quiero ser el chisme de la promoción (igual lo fui). Mirando siempre sobre mi hombro. Teniendo miedo.

Cuando la relación terminó, de forma dolorosa e irreparable, pensé que por fin el martirio había acabado. La siguiente vez quizás podría enamorarme de un hombre. En verdad podía estar soltera sin problemas. Si me volvía a enamorar de una mujer ya no afrontaría las cosas así. Podía estar tranquila. Pero pronto me daría cuenta de que no era así. Quedaban las secuelas.

Me asustaba cuando la gente me hablaba sin que yo me diera cuenta de que estaban ahí, saltaba del miedo. Si estaba durmiendo y había un ruido inesperado, me despertaba sobresaltada. Todavía me daba miedo expresar cariño -incluso heterosexual- en la calle.

Así que decidí contarles. A ver si acababa con eso que me decía que todavía estaba haciendo algo que iban a desaprobar. A ver si dejaba de sentir que me estaba escondiendo cuando ya no era así. 

Los senté, hablé, lloré. Claramente no estuvieron felices, pero no me botaron de la casa. Solo me pidieron que no le cuente a mis hermanos y que, si volvía a tener pareja, no la traiga ni hable de ella. Like, ever.

En fin. Pensé que todo había acabado ahí.

Tampoco.

Seguí asustándome. Una vez estaba durmiendo con una de mis mejores amiga porque iba a viajar y no ha iba a ver en muchos meses, y la quiero mucho y porque somos amiga, solo estábamos durmiendo, y sonó la alarma de mi celular y me asusté tanto, TANTO, que salté y golpeé la pared del cuarto con mi cabeza, dejando la marca de mis labios en ella.

Han pasado tres años desde que salí del clóset.
Estoy en una relación sana, feliz, sin mentiras. Sí, sin venir a casa, pero prefiero eso a tener que esconderme.
Han pasado tres años y todavía tengo miedo de que alguien esté viéndome sin que me dé cuenta, de que usen lo que hago en mi contra. Todavía salto cuando me hablan. Todavía me asusto al despertar.

No cuento esto para dar pena ni mucho menos, solo para que reflexionen un poco sobre lo que puede significar estar en el clóset y las secuelas que eso deja. Para que se den cuenta de que si alguien les pide "por favor, no cuentes esto, por favor, no estoy listo", por favor lo respeten. 
Para que no le hagan esto a sus hijos.
No los hagan mentir, no los hagan sentirse inseguros.
La carga emocional de tener que estar ocultando algo tan grande en tu vida y tener que autocensurar cada cosa que dices es inmensa. Inmensa y dolorosa y no se la desearía a nadie.

Va a seguir pasando y en líneas generales tuve suerte, aún tengo donde dormir, así no sea donde puedo pasar el día, puedo estar con mi perro, así no pueda hablar sobre lo que hago día a día. Así me pongan cara de asco cuando lo cuento. En general, estoy bien y tuve suerte.

Pero no tenía que ser así. No tendría que ser así. Yo solo quería tener 19 años y estar feliz y enamorada, sin tantas complicaciones. Quería poder contarle a mi mamá. Quería poder presentar a mi pareja. Sobre todas las cosas, quería poder decir la verdad.

Nadie debería tener que ocultarse ni vivir con miedo. 
Realmente espero que deje de ser así. 

miércoles, 6 de mayo de 2015

Crónica de Ed Sheeran en Lima

Bueno, han pasado dos semanas. Realmente tenía la esperanza de poder escribir esto antes, pero con toda la emoción y falta de tiempo/computadoras, recién tengo la oportunidad de sentarme a plasmarlo. Esperemos que tener un playlist de Ed Sheeran sonando en el fondo ayude a retratar la felicidad que sentí ese día.

Normalmente después de un concierto lo último que quiero hacer es seguir escuchando al artista. Salgo y siento que ya cumplí con todo lo que tenía que escuchar, obviamente demasiado feliz de haberlo escuchado en vivo, pero después de semanas de preparación, medio que ya es suficiente. Sé que no soy la única que se siente así. Sin embargo, con Ed pasó todo lo contrario: salí y lo primero que quise hacer fue comprarme todos los discos y escucharlos todo el día, mentira, quería ir de fiesta con él, pero fue lo segundo.

En fin, la cosa es que el concierto fue mucho mucho más de lo que esperaba, y fui medio que por la gracia divina. 

Durante gran parte de mi vida fui una snob musical y me quise creer por encima de géneros como el reggeaton, la cumbia y personajes como Miley Cyrus y Ariana Grande, pero ya hace unos años decidí darme la libertad de escuchar todo y aceptar que no existe tal cosa como un placer culposo. Al diablo, me gustan y ya. No estoy por encima de nada y no tiene nada de malo que disfrute de esto. Así que bueno, me encanta Ed Sheeran, rajen de él todo lo que quieran. Pero no, en verdad no porque es bien chévere. Al punto:

Hace unos meses estaba conversando con Thalia sobre el concierto y cómo se habían acabado las entradas en 4horas, decidieron poner más a la venta y en general sobre él. Inevitablemente salió el "a mí me gusta mucho pero gg, soy pobre", -"a mí también pero tampoco tengo plata", -"deberíamos tratar de ir por lo menos a tribuna :(" y así, pasaron los meses, sin plata ni entradas.

Flashforward a hace unas semanas, mi hermano mayor, Edu, entra a mi cuarto y pregunta: "M., ¿qué tanto quieres ir al concierto?" -"Lo suficiente como para pedirle entradas a un amigo que trabaja en radio, no veo hace años y quedar pésimo al respecto, sorry Daniel" -"¿Quieres que te regale 2 entradas Platinum por tu cumpleaños adelantado -que recién es en julio-?" -"¡POR FAVOR!". Obviamente sabía con quién compartirlas y después de una llamada telefónica la felicidad inundó este vecindario.

21 de abril. 
Con nuestro limitado conocimiento de la discografía -más que todo singles- el mayor propósito de la noche era cantar Drunk borrachas y llorar en Thinking out loud.

Nos encontramos con una amiga y la mismísima hermana de Thalia apenas llegamos, y nos dispusimos a pasarla bien y tratar de estar decentemente adelante sin ser aplastadas por la multitud. 

 Lo primero que me sorprendió fue que el escenario estaba vacío, salvo por un parante y un micrófono. "Ok, chévere que seas solista pero nunca t como para tener a tu banda escondida"- pensé. 

Lo segundo, fue que solo vendían Miller chiquita a 12 soles y por tanto el primer propósito de la ida no se cumpliría. 

Lo tercero, el público era mucho más variado de lo que esperaba, señoras de 40 y pico con la cara pintada, polos de la bandera británica y muchos más hombres de lo que había esperado. Lo que sí, la mayoría adolescente, mi primer concierto de tantos adolescentes y de tantas mujeres (la desproporción seguía siendo grande, solo no tanto como esperaba). 

Comenzó el concierto y solo salió el pelirrojito por el que todos enloquecieron, incluída yo. ¡EEEEED, HAZME UN HIJO!- se escuchaba a diestra y siniestra. Más aún: EEEED, I LOVE YOUUU!

La emoción abundaba. 

Comenzó con "I'm a mess" seguida de "Lego House", a lo que yo tenía que voltear a preguntar "¿que canción es esta?" a cada rato y me convertí en esa persona que odias porque sientes que no merece estar adelante cuando tú te sabes todas las canciones y estás atrás. YOLO, esta vez me tocó a mí. 

Estaba emocionadísima cuando cantó "Drunk", imposiblemente rápido como para seguirlo, pero todavía me preguntaba de dónde salía la música, porque seguía él parado ahí, solito, con su guitarra acústica. Hasta que lo explicó; era un one man show: con ayuda de una estación de pedales que le permitían hacer loops, grababa toda la canción sobre el escenario e iba repitiendo las partes y juntándolas para replicar el sonido que escuchabas en el disco. Primero golpeaba la guitarra con sus manos para hacer la percusión, la ponía en loop, luego hacía la base de la guitarra, volvía a repetir, iba grabando los coros, los solos; todo él solito y en el momento. Yo estaba estupefacta, ya era demasiada genialidad para mí que a las justas puedo tomar agua y caminar al mismo tiempo, ¡y eso! Ese detalle fue lo que realmente elevó el concierto a otro nivel.

En "Give me love", una de mis favoritas, pidió que la mitad del público a su derecha cantara el "my-my" grave, y a la otra mitad que lo cante agudo, y así nosotros fuimos sus coros. Ya era demasiado. Otro punto a favor fue que tocó canciones que no tocó en otros lugares, como "All of the stars", y nos mandó la clásica "son el mejor público que he tenido", pero esta vez le creí.

Fue una linda noche de baladas, folk, e increíblemente rap. Una de mis partes favoritas fue cuando cantó "You need me, I don't need you" y a la mitad se mandó con una interpretación de "In da club" de 50 Cent inmediatamente seguida de "Fancy" -Iggy Azalea ft. Charlie XCX-, todo imposiblemente rápido como para seguirlo, para coronarse con una de mis letras favoritas "they say I'm up and coming like I'm fucking in an elevator!". Ya muy maestro pues.

Terminó con "Sing" como predije, para cerrar el evento con todos los asistentes cantando y saltando a más no poder, y dejándonos con una sonrisa que 15 días después sigue en su sitio. Salí pensando que volvería a verlo fácil mañana, que ya quiero que regrese e iría mil veces más porque fue así de increíble. Su interacción con el público fue siempre linda y se notaba que realmente disfrutaba tocar, y que todos realmente disfrutábamos estar ahí con él y sabíamos que vivíamos algo único, mucho más de lo que yo esperaba. 

De todos modos recomiendo que vayan a verlo si tienen la oportunidad de hacerlo, y escuchar sus discos que están tan al alcance de la mano como Youtube o Spotify. Por mi parte, los dejo con algunas de mis favoritas (que poner muchos videos es pesado pero estuvo bravazo y me encantan).

Drunk


Que por cierto me llevó a dibujar esto: 



Thinking Out Loud porque la coreografía *_*



Y Give Me Love porque me encanta la letra y su voz rasposa gritando "Give me love!". Ámame pues ctm. Y ya pues.



Gracias Edu y Ed csm
 

jueves, 26 de marzo de 2015

A la Agraria en bicicleta

Hoy me desperté con un día soleado hermoso, y después de sacar a pasear a mi perro, estaba tirada en mi cama haciéndome la pregunta de todos los días: "¿qué me pongo?"

De pronto, recordé que no había roto el billete que tenía y que no me alcanzaba para ir en combi, "gg supongo, iré en bici, aparte las endorfinas serán buenazas para mí" -porque la universidad ya me está arrastrando un poco al hoyo y darks-. 

Así que decidí aprovechar el sol, bañarme en bloqueador, ponerme mi ropa de deporte y sacar mi bici para ir a La Molina.

WORST. DECISION. EVER.

Subí a la bici y vino la primera pregunta "¿debería inflar las llantas?", dudé pero opté por hacerlo y fui al grifo. Al llegar ahí decidí no pedir ayuda y hacerlo sola, total I'm a strong independent woman who don't need no man. Así que me agaché, quité la tapita de la llanta y ¡lo logré! ¡bien!... y luego llegué a la segunda llanta. Sintiéndome increíblemente realizada, quise repetir el procedimiento. Tapa, cosaquelanzaaire, cosaquerecibeaire. Pshhh pshhh. Y no. Ok, una vez más. Pshhh pshhh. No. Csm la estoy desinflando. "Señoooooor..." -I'm a strong independent woman who knows when to ask for help.

En fin, comencé a montar y noté la gran diferencia entre hacerlo con llantas bien infladas y no, y me puse a pensar en todas esas cosas que se van desgastando poco a poco y no haces nada por arreglarlas porque no notas la diferencia hasta que por fin un día lo llevas al estado en el que siempre debería estar y es lo mejor del mundo y te pones a pensar por qué no lo hiciste antes. Me recordó a esa analogía de que si pones a una rana en agua hirviendo saldrá saltando pero si la pones en una olla con agua y vas subiendo la temperatura se quedará adentro hasta morir. Así pero con llantas de bici.

Seguí montando, agradecida de que me cedan el paso, cantando Taylor Swift como siempre. Comenzando a sudar. "Usu, qué bueno que traje agua fría".

Pronto comencé a sentirme más cansada de lo normal, me comenzó a faltar la respiración. "Tomaré un poco de agua."

Seguí montando cuando me encontré con una Cuarenta Integrada y me hizo pensar en eso que debes sentir al estar en el mar en un botecito y que una ballena gigante pase a tu costado, porque esa combi no deja nada de espacio en la pista a su lado para que montes y solo esperas que no te aplaste de un movimiento. Pero pasé.

Cruzando la embajada de EEUU comencé a sentirme en extremo cansada y no entendía porqué si había hecho esa misma ruta hace un mes sin problemas, y todo el ciclo pasado también la hice sin problemas. No entendía nada, pero ya sentía que quería morir un poquito.

Seguí montando y frente a Pio XII tuve que parar. ¡Siempre puedo hacer esta ruta sin parar! Pero no, hoy no. A todo esto, quería música empiladora, pero mi iPod shuffle está medio malogrado hace más de un año y no puedo cambiar de canción casi nunca, así que la situación fue así:

M.: hoe don't do it
iPod Shuffle: *plays "Neighborhood #4 (7 Kettles)"*
M.: oh my god...

Me resigné a seguir. Al rato no pude más y paré todo National Anthem. WTF M.?! ¿Dónde quedó el físico? probablemente olvidado en el verano con todas esas cervezas y esa completa falta de deporte.

Ya queriendo morir, seguí montando por el Golf, pasé por la casa de un amigo y pensé "Men, si estuviera en su casa y tuviera cómo comunicarme con él, definitivamente le pediría que me preste su ducha y una cama para morir", pero, alas, no era el caso así que me tiré en un pasto por ahí a morir un rato.

Ahí tuve una conversación conmigo a lo Gone Girl. "What are you thinking? How are you feeling? What have we done to each other? What will we do?" ¡¿QUÉ ME HE HECHO?! ¡¿qué voy a hacer?! Tirada en ese pasto, ya sin agua y condenada a un destino seguro de definitivamente tener que llegar a la universidad, encima tarde -así que por las puras todo- me puse a pensar en Amy y cómo había gonegirlneado a su esposo y pensé que el tipo realmente lo merecía pero la idea de matarte solo para cagarle la vida a otra persona ya me parecía muy excesiva, porque there's no revenge like success y no pues, eso no es. No vale la pena matarte por un huevón así (ni por nadie más, pero bueno). No lo haría pero la entiendo. En fin. 

 Seguí montando, cuesta arriba nomás, ya casi había pasado lo peor. Pensé en todos los amigos que iban diariamente en bicicleta a la universidad, en lo realmente admirable que es la gente que va desde la Av. La Marina o San Isidro, desde la parte de arriba de Las Viñas o Los Álamos, y cómo soy un común mortal que a las justas podía sostener su peso en ese momento, pero seguí y llegué.

Y me divertí tanto hablando conmigo que decidí escribirlo acá pero ya no sé si era tan chistoso o era solo yo que nunca había sentido tantas ganas de vomitar haciendo ejercicio. 

Sobreviví, de todos modos.

Ya de regreso me puse a pensar en si realmente había sido la peor decisión que tomé en mi vida y me di cuenta de que no, probablemente era la cuarta, pero las tres primeras quedarán para mí.

Y el regreso fue hermoso, 20min con el aire en la cara, el sol que no quemaba mucho y cantando Taylor Swift a todo pulmón. Hizo que valga la pena la ida. No mentira, no lo hizo, pero me gusta pensar que un poquito sí.

Y sé que eventualmente recordaré esto con cariño y volveré a hacerlo y ¡pobre ilusa!
M. del futuro, M. del presente te pide que por favor esperes a que baje el sol antes de volver a mandarte de esta manera. Y lleva más agua. 

Comenzamos los diarios de bicicleta.

lunes, 10 de noviembre de 2014

Crónica de The Drums + MGMT

El martes pasado fue el concierto de The Drums con MGMT en el parque de la Exposición y fue un evento realmente memorable, tanto que me animo a escribir al respecto. Aunque no será exactamente como antes.

Fue el 22 de setiembre cuando se anunció el concierto y me enteré por un mensaje de Facebook: "oe, vamos a MGMT?". ¡¿QUÉ?! ¡¿MGMT EN LIMA?! Fue una cuestión de abrir inmediatamente Google y tipear lo primero que fuera a lanzar resultados, entrar al primer link que encontrara con algo de información y leer. ¡¿VIENEN CON THE DRUMS?! ¡JESUCRISTO, ¿QUÉ HE HECHO BIEN EN ESTA VIDA?! nada. En fin, lágrimas de felicidad se acumularon en mis ojos, realicé las llamadas respectivas a los amigos correspondientes, y a comenzar la cuenta regresiva.

Y llegó el día.

El martes simplemente estaba emocionada. La emoción recorría todo mi cuerpo y la sonrisa no salía de mi cara. Por fin, después de dos años de espera, iba a ver a The Drums. Y bueno, un recontra plus era MGMT.

Fui con Thalia, unos amigos habían llegado antes así que nos colaron, y me sorprendió mucho que haya tanta gente desde tan temprano. Tomamos un par de tragos para hacer tolerable la espera (abrir las puertas a las 7.30pm, no seas maleado) y por fin llegó la hora. Todo bien con las entradas virtuales, eso hizo mucho más rápido el ingreso con respecto a otros conciertos, así que bien por eso.

Ya estaba tocando Delta Venus y había una cantidad decente de personas adelante, lo cual haría realmente retador estar en primera fila. Fui metiéndome como pude tratando de estar lo más adelante posible para Drums y llegué a la fila 11 (lejos, lo sé). Cuenta regresiva de nuevo.

Por fin, The Drums. No podría irme demasiado en detalles, porque fue demasiado emocionante como para contarlo de nuevo. Solo sé que fue todo lo que esperaba y más. Fue uno de esos conciertos en los que solo cantas con todas tus fuerzas, sonríes, y tus pies ya no tocan el piso pero no importa porque la gente te mueve. Me encantó estar ahí, terminé llegando a quinta fila y salté como hace tiempo no lo hacía. Jonny es hermoso, hermosísimo, casi lloro cuando dijo "This is a song about my best friend", corazón roto en mil pedazos en ese momento; Jacob bailaba lindo desde su sitio, al resto en verdad no lo vi mucho. Fue increíble escuchar las canciones que me han acompañado en tantos momentos de amor y desamor en, y que de alguna manera mística fueran mucho mejores en vivo. "Forever and ever amen", "How it ended", no podía pedir mucho más.

Finalmente llegó "Down with the water" y ya sabía lo que significaba eso, el final. Aproveché para guardar ese momento en mí, el sentimiento, estar rodeada de tanta gente que quiero, y de tantos desconocidos viviendo una experiencia tan fuerte como es ver a una banda que significa tanto de maneras diferentes para cada uno. En fin, súper emoción, gracias por todo The Drums.

En el descanso me encontré con más amigos y una comentó que quizás podría conocer a The Drums, entonces fui con ella a hacer lo posible, comenzó MGMT y yo seguía tramitando a ver si se podría o no. Entre que escuchaba el concierto y veía eso, terminé metiéndome en el concierto y no conociendo a The Drums por no responder a tiempo un mensaje, pero todo bien. Esta segunda parte fue mucho más tranquila, a pesar de que tocaron canciones que me gustaban, estaba realmente desconcentrada y no llegué a conectarme nunca. Pero todo bien de todos modos. Tocaron varias canciones que me gustaban, solo diría que es un crimen no tocar "Brian Eno". Y terminó.

Si bien le tengo cariño a MGMT, no puede compararse con lo que fue The Drums: hay algo muy especial en ver a una de tus bandas favoritas en vivo. Entiendo que para muchos no tiene sentido, que es lo mismo que ponerlos en la radio o lo que sea, pero para mí hay muy algo especial. Supongo que tendrá que ver con que por un momento ves a estos seres humanos que han logrado un impacto en ti sin conocerte, que te han acompañado y han puesto en palabras y música lo que sentías, y ahora ellos también te ven y viven algo contigo, comparten cantar emocionados, y eso es inmensamente especial.

En fin, fue un gran gran gran concierto y reservo la parte de The Drums para mi T3 de conciertos. Y de los recuerdos más felices para siempre. Una lástima que no dejaran llevar cámaras porque quería tomar instantáneas. Que sea para el 2016.

miércoles, 29 de enero de 2014

Choque cultural

Hoy estaba en el parque paseando a Tito cuando nos encontramos con su amigo Benito, un frenchie negro súper lindo.

Estaban los dos tirados al sol relajadazos, cuando la cuidadora de Benito y yo comenzamos a interactuar con las personas en la banca de al lado. Eran una niña de 7, un niño de 4 y su cuidadora. Aparte, estaba el dueño de Benito, un niño de 3.

Primero hablamos con la niña y noté algo que es medio común en ese parque: los niños le tienen miedo a los perros. Y no me refiero a perros grandes, sino hasta este par de cachorros. Recientemente dos niñas gritaron como si hubieran visto al demonio cuando Tito se les acercó y no dejaron de llorar por un buen rato y luego lo siguieron con la mirada traumadísimas. Me da pena cuando los niños le tienen miedo a los perros, o a los animales en general, siento que como humanos nos estamos alejando demasiado de la naturaleza y ya no sabemos relacionarnos. En fin.

La niña le tenía miedo a los perros y poco a poco fuimos ayudándola a acariciarlos y acercarse a ellos, hasta el punto en el que ella quiso pasear a Tito sola, eso fue bueno.  Se notaba que era una niña buena, bastante amable y algo desconectada del mundo natural imagino que por su crianza (se notaba que era de buena posición económica lo cual probablemente implicaba un ambiente más controlado). Y tenía un acento un poco raro, de hecho sus papás eran de otro país pero no podía sacar cuál.

Luego de un rato se comenzó a pelear con su hermano por una botella de agua. y comenzaron a hablar un idioma que yo no podía reconocer. Al preguntar a su nana, me dijo que hablaban árabe. Bacán.

Después nos explicaron el problema: el niño no había sacado su botella de agua y tenía sed, y su hermana no quería invitarle porque decía que él había dejado la botella a propósito para que la de ella se termine y él aún tenga agua en casa. El niño le exigía que le dé y ella se negaba, se golpeaban un poco y la nana trataba de separarlos.

En un momento se me ocurrió intervenir y le dije al niño: "¿Pero le has pedido por favor? Pídele por favor y de seguro te invita." Y miré a su hermana buscando consentimiento, que no recibí. "Raro", pensé. El niño me miró y sin titubear me dijo: "No puedo pedirle por favor porque es mi hermana." Me quedé helada. No esperaba esa respuesta, esperaba un "no quiero", pero no un "no puedo".

Siguieron peleando y el niño tiró el scooter de su hermana y la amenazó con meterla a la ducha y mojarla llegando a la casa, pero ella no se inmutó porque tenía su agua y la estaba usando para limpiar su polo. Era increíble que usara el agua para su polo pero no para invitarle a su hermano, y a la vez que su hermano se sintiera en todo el derecho de tomar el agua solo porque él no tenía. Ella respondió que no le invitaría porque cuando ella olvidaba la suya, él tampoco le daba.

Yo veía esto sin creerlo. Su nana me explicó que ellos no podían pedir por favor ni dar las gracias y tampoco pedían perdón. Que los peruanos hacíamos estas cosas bastante, pero ellos no, y que tenían mal genio igual que sus papás.

Me quedé pensando en eso y me pareció increíble que sus papás voluntariamente estaban criando niños que se creían con derecho a todo y a la vez crecían tan resentidos. Y me asustaba la idea de que esta niña estaba siendo maltratada por su hermano físicamente y a la vez recibía amenazas y le parecía completamente normal, lo aceptaba y estaba tranquila mientras tuviera sus cosas. Me dio miedo por sus relaciones futuras. Y también por las de su hermano.

A la vez, me quedé pensando en cómo esos comportamientos son parte de su cultura y yo interferiría con la crianza que sus padres quieren darles de corregirlos. Y eso me ha pasado antes, no corregir a un niño por no querer interferir en cómo los quieren criar sus padres, sobre todo cuando provenimos de culturas diferentes, cómo podría interferir yo con eso. Pero, ¿dónde se traza la línea? ¿se deben tolerar comportamientos machistas (por mencionar algo) por ser parte de la cultura?

Muchas veces nos quedamos en shock por no entender cómo actúan otras personas en el mundo, porque a una chica la violan 12 hombres como castigo por enamorarse de alguien de otra religión, y terminamos tolerándolo por ser parte de su cultura, porque eso nos ayuda a justificar un comportamiento injusto y nuestro cerebro no quiere pensar en injusticias. Pero, ¿hasta qué punto? ¿realmente merecen tolerancia? ¿o debemos tratar de cambiarlos hacia conductas más saludables?

Lo que vi hoy no me pareció saludable, pero no puedo interferir porque no entiendo de dónde provienen esos comportamientos, cuál es su justificación o cómo son estas personas al final. De todos modos eran niños agradables. No sé, todo esto es una gran interrogante sobre dónde debo trazar una línea, dónde me estoy extralimitando e imponiendo, y dónde debo realmente intervenir, o si debo hacerlo en lo absoluto.

Odiaría ser como los colonos o los estadounidenses e imponer mis valores y costumbres por sobre todos sin tratar de entender a los demás, pero también odiaría sentarme con los brazos cruzados y ver cómo se cometen injusticias y violaciones de derechos. Supongo que con el tiempo podré determinar mejor estas cosas, solo espero no perder el criterio que comparto ahora. Por ahora, seguiré buscando esa línea.


lunes, 13 de enero de 2014

La crisis de las estrellas de mar

Hace no mucho fui a la playa con unas amigas y viví la siguiente experiencia:

Estábamos en Punta Hermosa buscando una pocita donde se pudiera nadar con tranquilidad, por lo cual nos alejamos del grupo grande de gente. En el camino a dicha poza -que no encontramos- vimos a unas señoras sacando estrellas de mar del agua. Mi reacción inicial fue molestarme, pero noté que eran trabajadoras domésticas y asumí que quizás necesitaban el dinero extra que obtendrían al venderlas, por lo cual decidí no actuar; así que seguimos caminando y fuimos a tomar sol un poco más lejos. 

De regreso, noté que las señoras seguían sacando estrellas, ahora inmensas y de más adentro, y que ahora las acompañaban dos señoras que obviamente eran sus jefas y parecían estar guiándolas, y niños, hijos de sus jefas. Entonces bajamos a ese pedacito de playa.

Nos acercamos a observar. Tenían aproximadamente 25 estrellas, algunas bastante grandes, sobre una roca y no sé cuántas más en un balde ya lleno. Los niños tenían más en sus manos y las trabajadoras también, y las estaban limpiando con un rastrillo, lo cual significaba raspar sus "pies" y como consecuencia evitar que puedan adherirse a una roca posteriormente. Era una masacre.

No pude más y tuve que hablarles:
-"Perdón, ¿qué están haciendo con las estrellas?"
Fui ignorada.
-"¿Para qué están cogiendo las estrellas?"- insistí.
-"Para decorar."- me respondió una trabajadora.
-"Lo que están haciendo está mal, están sacando todas las estrellas del mar y ellas son parte de un ecosistema que están desequilibrando."
Se quedaron algo aturdidas y me permitieron comenzar a regresarlas al mar. Conociéndome, traté de decirles un poco más sobre las estrellas de mar y su importancia, esforzándome por ser menos agresiva.

Entonces se me acercó una de las jefas, una señora de más o menos 35 años y se notaba que pudiente.
-"¿Por qué sería diferente sacar las estrellas del mar que los peces?"- preguntó en tono retador
-"Porque los peces los estás matando para nutrirte, mientras que a las estrellas las estás matando porque se ven bonitas. Además, las están sacando de forma desmesurada. Ustedes vienen a esta playa a disfrutar del mar y el paisaje, no a alterarlo. Deberían respetarlo y sentirse agradecidos por estar acá."
-"Pero no tiene nada de malo llevarse las estrellas a la casa, total están muertas."
-"No tendría nada de malo si se llevaran solo las muertas, pero muchas de las que se están llevando están vivas y cumplen con un rol."
Se fue.

A partir de esto, todos comenzamos a regresar las estrellas vivas al mar, que regresó para llevárselas, y estas personas se fueron.

Yo me quedé realmente alterada. Me metí al mar a pegar las estrellas en las rocas y tratar de calmarme. No podía contener la impotencia que me dan las personas que creen que por ser humanos pueden hacer lo que les da la gana con el ambiente. No podía entender porqué querrías tomar algo tan bello como una estrella y sacarla de su casa y matarla. Matarla, porque eso haces. Son las mismas personas que se creen con derecho a todo y tiran su basura en la playa, o no recogen la que encuentran porque alguien más se encargará de ello, y sienten que todo está para servirlos y nada nunca se va a acabar y de acabarse no es su problema ni su culpa. Yo no podía más con mi rabia y mi tristeza, porque sé que estas personas tienen más poder del que merecen. 

Al rato, regresó la señora jefa de las demás. Yo por fin había podido tranquilizarme un poco y me había echado, y ella se acercó a hablarme.
-"Lo que has hecho está mal, has humillado a mis empleadas."
-"Reconozco que a veces me exalto cuando se trata de estos temas y pido que les extienda mis disculpas si las he ofendido."
-"Está bien porque eres joven, pero ten cuidado. Yo cuido el ambiente y sé que ellas no entienden porque no tienen educación, por eso se les tiene que enseñar de otra manera. Yo iba les estaba dejando hacerlo pero luego las iba a parar y las iba a educar. También le enseño a mis hijos a respetar a los animales."

En ese momento tuve demasiadas ganas de decirle "YA HUEVONA. Seguro les ibas a decir que está mal cuando tuvieras 50 estrellas en tu casa para decorar y no quedara ninguna en esta zona. Y seguro respetas a los animales cuando me dijiste que era lo mismo llevarte un pez para comer que una estrella para decorar. Seguro es lo mismo recoger un perro de la calle y colgarlo en tu pared que alimentar a tu familia con un pollo. Ya huevona."

Pero me contuve. Solo le dije "Sí, la próxima vez les hablaré mejor", cuando en realidad mi problema era ella.

No podía más. Sabía que había regresado a lavarse las manos y quedar como la empleadora responsable social y ambientalmente, y que en su cabeza creía firmemente que había actuado bien y me había puesto en mi lugar. Aún pienso en lo que me dijo y reconozco que en parte tiene razón: soy pésima para educar. Tuve que estar demasiado conciente de todo lo que decía, porque en mi cabeza solo quería gritarle a todos y sabía que esa no era la solución, y aún tratando de hacer bien las cosas las hice a medias. Sé que todavía me falta mucho por recorrer. Pero qué rabia sentí de todos modos.

La lección a rescatar de esto es: por favor respeten la Tierra. Respeten el equilibrio natural de las cosas, no lo alteren solo porque pueden. Tienen un deber con la Tierra como habitantes, dense cuenta del mal que ya le hacemos, esfuércense por ser mejores y recojan la basura aunque no sea suya, no se lleven a los seres silvestres de la playa ni ningún otro lado, respeten. Respeten, por favor.

Y para mí: llevar Educación Ambiental es prioritario. Y aprender a comunicar mis ideas sin tratar mal a las personas. Y no querer pegarle a todos. Eso.

domingo, 20 de octubre de 2013

Ternurita

Ayer regresaba con Tito de pasear, cuando éste olía los últimos árboles de la calle antes de regresar a casa. De pronto, aprovechó la elasticidad de su correa y fue a oler algo a la pista. Luego, comenzó a lamer.
"Qué perrito más tonto" -pensé, pues ¿qué podría estar comiendo? ¿asfalto?

Y lamía y lamía, hasta que ya impaciente fui a ver con claridad qué era eso tan apetitoso que lamía.
Nada menos que una paloma muerta recontra aplastada pegada a la pista. ¿Y Tito? feliz.

Qué tierno mi perrito, toda una ternurita.
 


martes, 10 de septiembre de 2013

Expectativas vs Realidad: Tito Edition

Para los que me siguen y no me conocen en la vida real, deben saber que llevo años queriendo un perro. AÑOS. Mi anhelo era tan grande que todos los años desde un mes o dos semanas antes de mi cumpleaños, sueño que me van a regalar un perro todas las noches. Y todas las mañanas del 2 de julio, me levantaba feliz con los saludos de mi familia, pero siempre quedaba la tristeza de saber que, de nuevo, no vino el perro. Ni por los 15, ni los 18, ni nada.

Traté de convencer a mis padres por todos los medios posibles que tener un perro era lo mejor que podrían hacer para el hogar, para los hijos, la familia. Ellos siguieron diciendo que no mientras tuviéramos alfombra, porque la casa apestaría. 

Este año POR FIN nos deshicimos de la alfombra y, coincidentemente, nacieron los pugsitos de una amiga. Fue como si todos los planetas se alinearan para recibir al baby perri, y por fin, Tito entró a mi vida. Para bien, ¿no?

Acá una lista de cosas que sinceramente creíamos que pasarían y, bueno, no tanto...

Expectativas vs Realidad: Tito Edition

Expectativas: "Mamá, Tito nos va a hacer mucho más responsables, voy a tener que levantarme temprano para sacarlo a pasear, ya no seré solo yo que puedo llegar tarde a clases, tendré que levantarme por él porque me va a necesitar..."
Realidad: Tito duerme más que yo. Duerme todo el día. Me paro de la cama en la mañana -porque es un engreído y duerme conmigo- y él se levanta con sus ojitos de "vuelve a echarte que hace frío, plis". Me alisto y se acerca a mí con ojitos de "tengo sueño, vamos a echarnos". Bosteza...y me echo de nuevo. Imposible llegar a tiempo.

Expectativas 0. Realidad 1

Expectativas: "Mamá, mi cuarto ya no va a estar desordenado, voy a tener que recoger toda la ropa y guardarla, mis hermanos van a tener que guardar sus juguetes, ¡por fin vamos a ordenar!"
Realidad: Casi toda la ropa sigue tirada en el piso, solo se recoge estratégicamente cuando Tito así lo demanda, ahora es el escritorio el que está más desordenado. Hermanos van por la misma línea. Fallamos.

E: 0 R: 2

Expectativas: Voy a amar a Tito con locura desde el primer momento, me desviviré por él.
Realidad: Me demoré en desarrollar sentimientos profundos por él, recién estoy comenzando, es un gordo lindo pero siempre me olvido de que existe. Lo quise por tanto tiempo que ahora que es real no lo puedo terminar de integrar en lo que considero "cotidiano", parte del día. Y alguna vez he dicho "Ahhh perro, ¡sé independiente! ¡Malogras el plan!". Sep, no tanto como desvivirse.

E: 0 R: 3

...Podría seguir con una lista más larga pero ya noté que no es muy entretenida. Solo quería decirles, lectores queridos, por fin tengo el perrito que quise tanto tiempo. Han sido dos meses retadores pero lindos, siempre me olvido de su existencia pero me alegro al recordar que hay un gordo con cola enrollada esperándome en casa, feliz, saltarín. A veces también me harta, como cuando se orina de nuevo en las alfombras principales, o cuando se va corriendo detrás de los corredores en el parque y me asusta como nunca me he asustado. Una vez persiguió a un corredor por el Pentagonito muy rápido y yo soy lenta y todo mal, fue terrible, por suerte paró.

Me hace pensar en cómo será tener hijos, me aterran un par de cosas:

1. No amarlos de inmediato, como me pasó con Tito
2. Lo horrible que debe sentirse perderlos, qué terrible debe ser, si tan solo pensar en la posible muerte de este perrito es insoportable. No existirá otro Tito, y nisiquiera sé qué es. A veces lo imagino como un montón de músculos y un genoma diferente, qué pensará.
 3. Una vez leí que tener un hijo era como arrancarte el corazón y verlo correr por la casa. A veces me siento así cuando veo a Tito por ahí corriendo. Obviamente sé que un hijo debe ser mil millones de veces más intenso y QUÉ FUERTE. 
4. Yo alguna vez cogí una bolsa llena de dulces y salí de Wong, sin pagar y sin supervisión, crucé la pista y fui al carro. Sola. A los 3 años. Qué horrible hija fui, mi mamá la debe haber pasado horrible.
5. Entiendo por qué los padres pueden ser tan "padres locos". Imagínate, esa cosa estuvo en ti, es tuya, y ahora no te habla y siempre llega borracha. WTF dude. 

Eeeen fin, me fui completamente por las ramas. Tito todavía se hace pichi en todos lados, no sabe hacer amigos sin caer pesado y a veces fastidia mucho, pero Tito es lindo. Si no me creen, mírenlo:


Ese es mi gordo y así lo quiero. :3


Btw: Se aceptan consejos de cómo educarlo para que no sea pichón ni ladilla. Merci.

domingo, 28 de julio de 2013

Las hormigas

Hace dos semanas pasada hubo una invasión de hormigas en mi casa. Era domingo en la mañana y habían miles en el baño de los hijos, entrando por la ventana del cuarto de mis papás, cruzando el hall y llegando a un hueco en el baño. En filita y marchando felices. Obviamente, al mencionarle esto a mi madre, comenzó el exterminio. Sacó el Sapolio mata cucarachas y hormigas y, porque no hay manera linda de decirlo, las mató a todas. Todas. Al final las aspiró y el caño de la lavandería estaba lleno de pequeños palitos negros flotantes. Horrible.

Yo, en general, trato de no matar animales por las puras. No mato cucarachas, saco a las moscas por la ventana, no piso caracoles. Si escucho el sonido de una hoja seca rompiéndose debajo de mi pie, mi corazón se detiene porque temo lo peor. Sí como carne, pero trato de hacer que la muerte del animal no sea en vano. Es por esto que, cuando noté que habían 10 hormiguitas en mi cuarto, no se lo mencioné a mi madre. Pensé que sería nuestro secreto. Ilusa yo.

Una semana después, el domingo en la madrugada para ser exactos, ya me había olvidado de todo el asunto. Tenía mucha sed y mucha flojera, sabía que había Coca Cola en la cocina y realmente quería un vaso. Por suerte, Edu estaba en Lima y, como hermano lindo que es, me hizo el delivery y pude disfrutar de la gaseosa desde mi cama. Ñam. Tomé un vaso y lo puse en la mesa de noche. Luego consideré tomar el resto de pico nomás, pero pensé "No M., eres una señorita, sírvete un vaso". Entonces lo hice.

Como es costumbre mía, tomé el vaso de una. De repente sentí algo. Algo raro. Como palitos. Pensé que todo estaba en mi cabeza, pero cada vez estaba más segura de que no era así. Prendí la luz del cuarto. La siguiente escena fue horrible: vi mi mano, con hormigas, sosteniendo un vaso de vidrio ya sin Coca Cola, pero LLENO de hormigas. Por dentro y por fuera. Mínimo 40 hormigas. Lo único en lo que podía pensar era "si quedan 40 hormigas después de tomar la Coca Cola, ¿cuántas habían antes?". Realmente perturbador. Miré alrededor y mi mesa de noche estaba LLENA de hormigas, que entraban en filita, marchando felices, por la ventana.

Tuve unos momentos de desesperación debatiendo sobre qué debía hacer (¿veneno al mango?) hasta que se me ocurrió buscar en internet "How to get rid of ants without killing them", les puse comida afuera de la ventana y resolví todos mis problemas. Aunque no todos porque, bueno, me tragué un montón de hormigas.

Eso es todo.

domingo, 30 de junio de 2013

Pride '13

Ayer fue la Marcha del Orgullo y realmente fue mucho mejor de lo que esperaba.

Había estado preparándome mentalmente para la fecha durante ya varios meses; sin embargo, no podía evitar estar nerviosísima en la combi. Mientras me dirigía al Campo de Marte, le escribí probablemente a 10 personas diferentes sobre lo nerviosa que estaba, lo emocionada que me sentía y también, indudablemente, el miedo. Realmente tenía mucho miedo de las personas que podrían ir a hacer daño, sé que es una manifestación alegre y pacífica, pero también soy consciente de que existen grupos opositores que no dudan en hacerse notar.

Llegué y encontré a mis amigas casi inmediatamente, no había tanta gente como esperaba pero todos estaban muy bien organizados. Ahí comenzamos a lamentarnos por no haber hecho un cartel sabiendo desde hace meses que íbamos a ir. Improvisamos como pudimos y terminamos haciendo uno que quedo más o menos bien, aunque mi labial tuvo que pagar el precio.

Planeaba narrar todo pero ya vi que mejor no y digo en lugar de eso por qué me gustó tanto:

Tenía miedo de encontrar odio, pero todo lo que encontré fue amor y aceptación entre los participantes. Todos defendían un ideal común y estaban felices de estar ahí reunidos, sin miedo. Aún cuando dijeron que habían grupos opositores en el camino (que no estuvieron, por cierto), todos mantuvieron el espíritu de alegría siempre.

No había sectorización, si bien hay muchas letras dentro del acrónimo, todos defendían a todos, gritando ¡presente! porque nadie fue como un individuo aislado, todos fueron a representar a toda la comunidad, no a una partecita y luego lavarse las manos.

Lo más lindo fue ver a las familias por la diversidad, nunca habría imaginado ver a un papá usando un polo que dijera "Amo a mi hijo homosexual" o "Estoy orgulloso de mi hija lesbiana" o lo que sea, para mí eso fue lo más bonito, me daban ganas de llorar al ver lo mucho que podían amar a sus hijos, cuando otros papás simplemente dan la espalda. Ellos no, el amor fue mucho más grande que cualquier miedo y fueron orgullosos a marchar.

También fue interesante ver a un grupo religioso presente, quienes se encargaron de dar una homilía antes del inicio de la marcha. No llegué a acercarme a ellos pero siempre es interesante ver cómo logran integrar la religión con la diversidad, algo que muchos no hacen.

En todo el recorrido no escuché un solo insulto, a pesar de que paramos el tráfico, no hubo un solo gesto de odio de los espectadores. Todos estaban felices coreando cantos, saltando y ondeando banderas.

Habían delegaciones de otros países, me pareció hermoso ver cómo turistas que no tienen nada que ver con la comunidad LGTBI peruana dedicaron todo un día y mucho esfuerzo por estar presentes apoyando a personas que no conocían, quizás incluso sin conocer la legislación ni los problemas actuales, pero dejando claro que la comunidad es una y fuerte, donde quiera que estén y sin importar nación.

Entre los asistentes me encantó ver familias enteras, niños con padres que les explican desde corta edad qué es lo correcto y por qué es importante ir a apoyar a las personas y no discriminar. Esos niños crecerán para ser buenos adultos, compasivos, como se necesitan tanto. En verdad fue lindo verlos, papás y mamás empujando cochecitos, familias claramente heterosexuales quienes no usaron la excusa de "no es mi lucha" y fueron a pelear por lo correcto.

El ambiente realmente fue hermoso, le recomiendo a todos ir el próximo año. Las personas eran súper amables todas, de muy buen humor y realmente orgullosas de ser quienes son. Ver a todos esos seres maravillosos me hizo sentir orgullosa de estar ahí y de luchar por la igualdad, porque es lo mínimo que podemos hacer como seres humanos, apoyarnos entre nosotros.

Sí puedo decir que hubieron cosas malas. Cuando caminábamos hacia la plaza San Martín encontramos unos afiches pegados en las paredes que decían "No al lobby gay" con una imagen de dos hombrecitos de palitos (como los de los baños) teniendo relaciones dentro de un símbolo de prohibido. ESO es realmente deplorable y deja en claro lo bajo y el odio que pueden sentir los opositores, porque de alguna manera sí te hacen sentir humillado -por lo menos yo que estaba para ese entonces entre las primeras personas de la marcha me sentí entre triste, molesta e indignada al ver eso, me dio demasiada pena ver a todas las personas a mi alrededor cambiar un poco la sonrisa aunque sea por un segundo. Obviamente sacamos esos tres papeles inmediatamente. De todos modos, no deja de ser reprochable lo que hacen estas personas que no pierden absolutamente nada si esta minoría obtiene más reconocimiento. Egoístas. Odio que digan venir de un mensaje de Dios o un plan divino o lo que sea, cuando en realidad solo imparten veneno. Simplemente son malvados.

Otra cosa que no me gustó fue la cobertura -o falta de la misma- por parte de los medios. Noté el viernes que las marcas peruanas no demoraron en decir "Feliz día del ceviche" pero casi nadie -mención honrosa a La Pulga por hacerlo- publicó nada con respecto al día del orgullo, que también es el 28 de junio. ¿Cobardía? ¿Cuál será la primera marca grande peruana que se atreva a dar la cara por esta comunidad? Una vez más tratándolos como un grupo invisible, cuando hay otros días ridículos que nadie deja pasar.

RPP hizo una buena y visible nota en su página al respecto (en la que por cierto aparezco, como mencionó una persona en los comentarios de la entrada anterior) en la que mencionaron que la marcha se concentró en la lucha por los derechos. Efectivamente, el lema fue bastante fuerte: "¿Cuántos más tenemos que morir?". Directo y preciso. Sin embargo, un medio que yo esperaba hiciera algo grande al respecto me defraudó enormemente. El Comercio solo publicó un fotorreportaje en su web, en la que nisiquiera se tomaron la molestia de poner un pie diferente para cada foto sino todas tuvieron el mismo mensaje, y redujeron la asistencia a "cientos de personas", cuando en realidad fueron miles. Y digo literalmente miles. Esa capacidad de minimizar a este grupo me enferma, qué ganas de hacerlos invisibles. En la edición impresa de hoy no encontré ni una mención a lo ocurrido, cuando tuvieron tiempo suficiente para elaborar una nota. ¿Por qué ignorar una manifestación de tales dimensiones? ¿Cuáles son los intereses detrás de eso?

Es un poco triste saber que esta es la realidad peruana; que puedes mover a miles de personas y sentirte capaz de todo mientras te movilizas, pero al final del día la gente se limitará a mostrar fotos de lo "escandaloso" y no comunicará el verdadero mensaje. Probablemente peor aún, instigará a más discriminación (porque "no soy homofóbico pero sí maricofóbico"-ah ok, entonces solo están en lo correcto las personas que se expresan como tú quieres, todo mal contigo).

A pesar de estas cosas malas, no hay por qué estar triste. Porque ayer comprobé que esta comunidad es más unida y más fuerte que cualquier grupo que se oponga. Que si bien no tienen al gobierno de su lado, entre ellos se guardan la espalda. Que aunque muera uno a la semana por culpa del odio, al final el amor siempre va a ser más fuerte. Y el gobierno y todos los peruanos eventualmente se darán cuenta de lo mismo y entenderán que amor es amor, y estuvieron todo este tiempo equivocados. Espero que pronto todos se pasen al lado correcto de la historia.
Sé que viviré para ver ese día.

Esta Marcha fue solo la primera de las decenas a las que iré, porque en mi vida haré todo lo posible para ir todos los años, sin importar dónde me encuentre. Lo que vi ayer fue algo tan hermoso que quiero volver a vivirlo una y otra vez, y tengo la certeza de que cada año será mejor, porque cada vez seremos más los que nos presentemos a defender lo correcto y como dije, pararnos en el lado correcto de la historia.

Nos vemos el próximo año, amigos. Siento que me hice parte de una gran familia.

 
 La famosa foto que salió en la web de RPP y el mencionado cartel improvisado

Foto que tomé mientras cargaba la bandera

martes, 8 de enero de 2013

Por un vasito con agua

Advertencia: En este post hablo sobre fluidos corporales que podrían incomodar a varias personas. Ya avisé.

Todo comenzó el viernes. Llegué a casa hambrienta con poco tiempo para preparar todo para una noche con amigos. No había comida rica, mas Thalia fue amabilísima y me trajo ají de gallina con arroz integral de su casa. Amo tomar gaseosa y raramente tomo agua, pero me entraron esas ganas de ser saludable por un rato, por lo cual decidí abrir mi caño y servirme un rico vaso de agua. Comí y todo bien.

Llegaron mis amigos, tomé un poco pero nada exagerado, noche tranquila. En realidad, mis noches han sido tranquilas últimamente. En año nuevo no tomé mucho porque no quise repetir la horrible escena el pequeño incidente del año pasado. He estado tomando seguido (la cerveza ocasional), pero todo tranquilo.

Sábado; me levanté tarde, como era de esperarse. En una combinación de reducir mi consumo de recursos/flojera, decidí no desayunar porque eso siempre me quita apetito para el almuerzo y ya era tarde. Eran las 2pm y yo muriendo de hambre. Rosa había preparado un delicioso seco con arroz, me sirvió un buen plato, que devoré, y decidí acompañar con un par de vasos, bien llenos, de Coca Cola. Después salí a montar bicicleta.

No comí nada después de eso, solo tomé media cerveza, realmente no tenía hambre. Más o menos a las 9pm estaba cansadísima, me dormí. Desperté con dolor de barriga, pero traté de no darle importancia, "quizás fue la Coca Cola", pensé -no, para mí la gaseosa es más natural que el agua, nunca me cae mal, no sé por qué traté de engañarme, en fin-. Con las justas pude subirme a un taxi y llegar a casa, tuve que dejar mi bici en la casa que fui a visitar. 

Casa, película, dolor de barriga en aumento. De repente, necesidad imperante de ir al baño e, inevitablemente, vomitar. Bueno, ahí se fue el almuerzo. Fui a echarme de nuevo, esperando que se me pase. Un rato después, tuve que volver a correr al baño, sintiendo que me moría y vomité, según yo, todo lo que quedaba de comida en mi cuerpo. Nope. Ya a la tercera corrida al baño, pedí ayuda en casa. Edu me hizo una manzanilla, que solo me dio más cosas para vomitar. ¿Qué demonios me estaba pasando?

Hice un repaso mental de todo lo que había hecho en los últimos días para merecer esto. ¿Acaso fue demasiado alcohol? ¿Montar bicicleta después de tomar gaseosa? ¿Esa media cerveza después de tomar anoche? ¿Maldición gitana? ¿Malos deseos? ¡¿KARMA POLICE?! Sentía que quería morir y por nada podía dejar de vomitar. 

Cuarta vez, saltar de mi cama, adiós manzanilla; pensé que eso sería todo. A la quinta solo tenía arcadas y escupía un poco, ya no tenía nada que vomitar, pero el impulso seguía ahí, no entendía nada. Derrotada, traje una almohada y una manta y dormí en el piso del baño, por si acaso. 

Fue peor que cualquier noche vomitando por tomar. Por lo menos en esos momentos estás ebrio y no te das tanta cuenta de lo que pasa o no lo recuerdas tan claramente al día siguiente, o sabes que lo pasaste bravazo antes y lo vale. Pero esto, ¿qué era esto? ¿qué pasó con mi cuerpo para que se descomponga de esa manera? ¿cuándo iba a terminar? Me sentía como una niñita indefensa, a merced de mi cuerpo que parecía querer invertirse y dejar los órganos al descubierto. 

Lo siguiente que recuerdo fue despertar aún en el piso del baño, levantarme y tambalearme hasta mi cuarto, esperando no vomitar de nuevo. Por fin pude dormir.

Al día siguiente casi no desayuné, seguía demasiado asustada por lo que había vivido, me mantuve a base de sopas y Gatorade. Me reventaba la cabeza y tuve un poco de fiebre, mi mamá comenzó a decirme que era por mi estilo de vida desenfadado, demasiado alcohol, o comer basura en la calle, quizás era tifoidea, quién sabe dónde había estado. Rosa dijo que mi hígado me estaba pasando la cuenta aunque solo tenga veinte años, que tenía que dejar de tomar. Mi papá dijo que podía terminar teniendo gastritis y restringiendo mis comidas a poquitísimas cosas, nada de comida rica, y que me cuide. Me asusté muchísimo, no había estado tomando mucho, ni comiendo basura, ¿qué pasó? Comencé a creer que era culpa del alcohol y, realmente, era lo último que quería. Hígado no me falles en vacaciones pofavó.

Hoy -lunes- me sentí bien, mucho mejor, y seguí con mi vida casi como siempre, aunque sin gaseosa ni alcohol.

La respuesta a mi interrogante no llegó sino hasta la noche. 

Mi madre entró a mi cuarto y contó lo que había pasado:
"Acaba de venir la señora del tercer piso a decirme que los señores que vinieron a limpiar el tanque de agua el viernes en la mañana no lo hicieron bien. Al parecer tienen que vaciarlo tres veces y quién sabe qué cosas más, y no lo hicieron. Dice la señora que el sábado cambió el agua de la pecera de sus peces y todos murieron, sus hijos están tristísimos. Ya están arreglando el problema. De todos modos, evita el agua de caño."

No fue el alcohol, no fue la comida chatarra, no fueron los excesos. Fue el único momento de todo el fin de semana en el cual traté de ser sana. Fue un bendito vasito con agua el que me mandó al tacho todo el sábado en la noche y me hizo desear no sentir más. Todo por un vasito con agua.
Hígado, tenemos tiempo.


-Y, aunque me alivió saber qué fue, de todos modos me dio demasiada pena que esos pecesitos hayan tenido que morir. Al parecer su dueño (de ya veintitantos años) los quería muchísimo y los engreía y ahora los extraña profundamente. Qué pena que haya sido así.-

viernes, 2 de noviembre de 2012

Una pequeña anécdota

Era el 28 de marzo. Estaba caminando hacia la casa de un buen amigo, más o menos a las 5pm, la tarde ya enfriaba un poco. Yo usaba un short y mi polo chorreado de forever alone. Tenía un poco de frío. Emocionalmente tampoco era un buen día.

Paré a leer un papel pegado en un poste cuando una señora  viejita, claramente religiosa, paró a hablarme.

-Amiga, ¿sabes qué se celebra el domingo?
-Sí

-¿Eres cristiana?
 
En ese momento pensé millones de cosas -wow, realmente estos días siento que me he alejado de Dios, ¿será una señal para que reafirme mi fe en Él? ¿Estará esperando que lo niegue como Pedro? ¿Con mi vida puedo decir verdaderamente que soy cristiana? Pucha, sí amo a Dios, sí creo en Él, nunca lo negaría, esto es una señal, lo voy a decir-

La miré y respondí "sí", con una ligera sonrisa en el rostro

Me miró de nuevo y respondió, sin dudar ni un poquito:
-Entonces, la próxima vez que salgas, cúbrete más.

Mier-da. Me cagó horrible.
Qué tal señal, eh.
Le dije "ah ok" y me fui, entre riéndome, sintiéndome pava y demás.

¿Qué aprendí? Siempre va a haber algo que criticar.
No debería tomarme las cosas tan a pecho. Y no todas las cosas son señales de Dios.
Esperaba algún mensaje de salvación, algo como una nueva oportunidad, y nakever; así que si realmente quiero una señal o algo diferente, no debo buscarlo siempre afuera.

C'est tout.

miércoles, 29 de agosto de 2012

Cosas que (re)descubrí con Maroon 5 en Lima

Anoche fue el concierto de Maroon 5 y lo pasé mucho mejor de lo que esperaba. Fue más porque no solo fue ir a escuchar música, se sintió casi como abrir los ojos después de estar dormida mucho tiempo.

Había olvidado lo que era ir a un concierto grande, con tanta gente gritando y la energía en el aire. Había olvidado lo que era esperar horas a que se presente el grupo y lo que era ver a un telonero. Pero fueron muchas cosas más. 

Ayer tuve un día pésimo. A pesar de que vi a buenos amigos y tuve buenas conversaciones, no dejaba de ser un día pésimo. De esos días en los que piensas ¿por qué me pasan estas cosas? ¿cuándo va a terminar? y tienes una combinación de sentimientos nada agradable. Parecía que el concierto había llegado en la peor noche, solo quería quedarme en casa, en mi cama debajo de las colchas. Pero no, el concierto estaba programado, las entradas compradas, y por el esfuerzo que pusieron mi mamá y la emoción de mis hermanos, era mi deber salir del hueco e ir. Y qué bueno que fue anoche y no cualquier otra noche.

Fui con la idea de llegar, comprar una cerveza, tomar y cantar "Won't go home without you" a todo pulmón para dejar salir toda la mala energía que tenía dentro. Dentro de todo era una buena mentalidad. 

Mientras estaba ahí enumeraba las cosas buenas de estarlo, y me sentía extremadamente feliz. Hace tiempo no me sentía tan plenamente feliz.

Cosas buenas:

-Normalmente no espero mucho del telonero y este no fue la excepción, ya quería que se vaya, pero de la nada decidió terminar su set con un cover de "Fix you" y con eso sentí como si pudiera dejar ir todo lo malo y comenzar a estar bien. Cuando terminó ya me sentía arreglada. Para mí esa canción es muy poderosa y siempre me ha hecho sentir bien, y escucharla tan fuerte y con todo el estadio retumbando mientras crecía fue genial. 

-Ir a un concierto de un grupo que no es tu favorito pero te gusta es bueno porque no sientes la necesidad de estar adelantito apretada, ni la tristeza prematura de saber que va a terminar y los vas a extrañar; puedes pasarte el concierto cómoda al medio con una chela en mano con los ojos cerrados bailando y no te importa no capturar todo lo que puedes del cantante y sus compañeros de banda. Porque sí, yo me estreso en conciertos pensando en que van a terminar. 

-Eduardo, mi hermano, es quizás mi mejor compañero de conciertos, porque hacemos las mismas pavadas y cantábamos los coros con voces ridículas, fue genial.

-Maroon 5 tocó puros singles por lo que nunca tuve ese momento en el que me sentí desubicada, canté y salté la hora y media sin parar.

-Escuchar canciones en vivo siempre es mucho más emocionante que escucharlas en tu cuarto, y mejor cuando te sorprenden con cosas que no esperabas escuchar. Tocaron covers ("Seven nation army", "Don't you want me", "Sexyback" y "Don't stop 'til you get enough") que quedaron bravazos y todos bailamos felices.

-La chela: Oh sí, señor alcohol. No es el primer concierto en el que tomo pero sí el primero en el que no me quedo tirada en el pasto mientras cantan (véase Calle 13). Qué buena manera de levantarme el ánimo y volver a mí.

Entonces GRACIAS Maroon 5 por hacerme volver a mí. Durante mucho tiempo me dejé olvidada y me descuidé, me sirvieron para recordar que yo soy la responsable de mi propia felicidad y que no necesito a nadie más para eso. Es bueno poder depender de alguien, pero debo recordar que la fortaleza debe salir de mí y no depender de nadie más. A veces necesitas alejarte de todo y hacer algo realmente fuera de la rutina para recordar las cosas importantes. (Y escribir al respecto para no olvidarlo)