viernes, 1 de marzo de 2013

Good Idea, Bad Idea


¿Se acuerdan de Animaniacs? 
Recuerdo que cuando era pequeña pasaba mis mañanas (¿de los sábados?) viendo dibujos en Warner con Edu. Veíamos Pinky & Cerebro, Fenomenoide y Animaniacs, realmente fueron días lindos.

Recuerdo particularmente un corto llamado "Buena idea, mala idea", y Eduardo diciendo para siempre:

-Buena idea: Pedir dulces en Halloween
-Mala idea: Pedir dulces el día de San Patricio
(en imágenes es mucho más chistoso)

¡En fin! Tuve este paseo por memory lane gracias a los amigos de Chetsu, quienes grabaron este video que no solo me recordó buenos momentos de mi infancia, sino también manda un buen mensaje.

Y no solo yo pienso que es bueno, ¡hoy lo recomendaron en El Comercio!  :D

Disfrútenlo :)
 

Y para los que esperaban ver más de Animaniacs, encontré una recopilación de "Good Idea, Bad Idea", ¡qué viva nuestra infancia!
En inglés, lo siento.


martes, 8 de enero de 2013

Por un vasito con agua

Advertencia: En este post hablo sobre fluidos corporales que podrían incomodar a varias personas. Ya avisé.

Todo comenzó el viernes. Llegué a casa hambrienta con poco tiempo para preparar todo para una noche con amigos. No había comida rica, mas Thalia fue amabilísima y me trajo ají de gallina con arroz integral de su casa. Amo tomar gaseosa y raramente tomo agua, pero me entraron esas ganas de ser saludable por un rato, por lo cual decidí abrir mi caño y servirme un rico vaso de agua. Comí y todo bien.

Llegaron mis amigos, tomé un poco pero nada exagerado, noche tranquila. En realidad, mis noches han sido tranquilas últimamente. En año nuevo no tomé mucho porque no quise repetir la horrible escena el pequeño incidente del año pasado. He estado tomando seguido (la cerveza ocasional), pero todo tranquilo.

Sábado; me levanté tarde, como era de esperarse. En una combinación de reducir mi consumo de recursos/flojera, decidí no desayunar porque eso siempre me quita apetito para el almuerzo y ya era tarde. Eran las 2pm y yo muriendo de hambre. Rosa había preparado un delicioso seco con arroz, me sirvió un buen plato, que devoré, y decidí acompañar con un par de vasos, bien llenos, de Coca Cola. Después salí a montar bicicleta.

No comí nada después de eso, solo tomé media cerveza, realmente no tenía hambre. Más o menos a las 9pm estaba cansadísima, me dormí. Desperté con dolor de barriga, pero traté de no darle importancia, "quizás fue la Coca Cola", pensé -no, para mí la gaseosa es más natural que el agua, nunca me cae mal, no sé por qué traté de engañarme, en fin-. Con las justas pude subirme a un taxi y llegar a casa, tuve que dejar mi bici en la casa que fui a visitar. 

Casa, película, dolor de barriga en aumento. De repente, necesidad imperante de ir al baño e, inevitablemente, vomitar. Bueno, ahí se fue el almuerzo. Fui a echarme de nuevo, esperando que se me pase. Un rato después, tuve que volver a correr al baño, sintiendo que me moría y vomité, según yo, todo lo que quedaba de comida en mi cuerpo. Nope. Ya a la tercera corrida al baño, pedí ayuda en casa. Edu me hizo una manzanilla, que solo me dio más cosas para vomitar. ¿Qué demonios me estaba pasando?

Hice un repaso mental de todo lo que había hecho en los últimos días para merecer esto. ¿Acaso fue demasiado alcohol? ¿Montar bicicleta después de tomar gaseosa? ¿Esa media cerveza después de tomar anoche? ¿Maldición gitana? ¿Malos deseos? ¡¿KARMA POLICE?! Sentía que quería morir y por nada podía dejar de vomitar. 

Cuarta vez, saltar de mi cama, adiós manzanilla; pensé que eso sería todo. A la quinta solo tenía arcadas y escupía un poco, ya no tenía nada que vomitar, pero el impulso seguía ahí, no entendía nada. Derrotada, traje una almohada y una manta y dormí en el piso del baño, por si acaso. 

Fue peor que cualquier noche vomitando por tomar. Por lo menos en esos momentos estás ebrio y no te das tanta cuenta de lo que pasa o no lo recuerdas tan claramente al día siguiente, o sabes que lo pasaste bravazo antes y lo vale. Pero esto, ¿qué era esto? ¿qué pasó con mi cuerpo para que se descomponga de esa manera? ¿cuándo iba a terminar? Me sentía como una niñita indefensa, a merced de mi cuerpo que parecía querer invertirse y dejar los órganos al descubierto. 

Lo siguiente que recuerdo fue despertar aún en el piso del baño, levantarme y tambalearme hasta mi cuarto, esperando no vomitar de nuevo. Por fin pude dormir.

Al día siguiente casi no desayuné, seguía demasiado asustada por lo que había vivido, me mantuve a base de sopas y Gatorade. Me reventaba la cabeza y tuve un poco de fiebre, mi mamá comenzó a decirme que era por mi estilo de vida desenfadado, demasiado alcohol, o comer basura en la calle, quizás era tifoidea, quién sabe dónde había estado. Rosa dijo que mi hígado me estaba pasando la cuenta aunque solo tenga veinte años, que tenía que dejar de tomar. Mi papá dijo que podía terminar teniendo gastritis y restringiendo mis comidas a poquitísimas cosas, nada de comida rica, y que me cuide. Me asusté muchísimo, no había estado tomando mucho, ni comiendo basura, ¿qué pasó? Comencé a creer que era culpa del alcohol y, realmente, era lo último que quería. Hígado no me falles en vacaciones pofavó.

Hoy -lunes- me sentí bien, mucho mejor, y seguí con mi vida casi como siempre, aunque sin gaseosa ni alcohol.

La respuesta a mi interrogante no llegó sino hasta la noche. 

Mi madre entró a mi cuarto y contó lo que había pasado:
"Acaba de venir la señora del tercer piso a decirme que los señores que vinieron a limpiar el tanque de agua el viernes en la mañana no lo hicieron bien. Al parecer tienen que vaciarlo tres veces y quién sabe qué cosas más, y no lo hicieron. Dice la señora que el sábado cambió el agua de la pecera de sus peces y todos murieron, sus hijos están tristísimos. Ya están arreglando el problema. De todos modos, evita el agua de caño."

No fue el alcohol, no fue la comida chatarra, no fueron los excesos. Fue el único momento de todo el fin de semana en el cual traté de ser sana. Fue un bendito vasito con agua el que me mandó al tacho todo el sábado en la noche y me hizo desear no sentir más. Todo por un vasito con agua.
Hígado, tenemos tiempo.


-Y, aunque me alivió saber qué fue, de todos modos me dio demasiada pena que esos pecesitos hayan tenido que morir. Al parecer su dueño (de ya veintitantos años) los quería muchísimo y los engreía y ahora los extraña profundamente. Qué pena que haya sido así.-

viernes, 4 de enero de 2013

Cupcake Wars

¿A uds no les pasa que ven un reality y piensan "yo podría ganar eso"? A mí me pasa con Cupcake Wars. Hoy justo veía "2 broke girls" y mencionaban el show. Realmente es uno de mis programas favoritos, me parece alucinante.

Me gusta hacer cupcakes (o muffins, en verdad nunca entendí la diferencia) desde el año 2007. Mi meta alguna vez fue abrir una tienda de muffins con una rampa de skate en la parte de atrás. Me parecía una idea genial y vendía muffins en el colegio ni tan clandestinamente, tenían buena aprobación. El plan -o uno de los posibles planes de vida- era estudiar Empresas y luego un poco de repostería. HUEVADAS. Todo porque creía que tenía que estudiar en la Udep obligatoriamente. En fin.

Me encantaba hacer muffins. Me divertía toda la tarde, me esforzaba un montón por hacerlos cada vez más ricos, buscaba maneras de que se vean más bonitos e invertía el dinero que no me sobraba en decorarlos con M&Ms. Pero en mi casa todos eran felices cuando los hacía y ya bueno, amo los cumplidos.  Los mejores que he hecho fueron hace casi un año,unos de arcoiris que quedaron esponjositos y todavía se me hace agua la boca cuando pienso en ellos. Too much buenos.

A la mitad del año pasado remodelaron la cocina, cambiaron de horno y nunca volvieron a salirme bien. Con la nueva ubicación de todo, cambié de lugar los moldes, les salieron cositas blancas, llevé Microbiología, aprendí sobre hongos, entré en pánico y los boté al tacho. Muffins nunca más.

Aún así, amo ver ese reality porque es como revivir el sueño de la empresa de muffins; yo en una cocina gigante con una batidora de esas hermosas (no necesito poner una foto para que quienes cocinan sepan de cuáles hablo), masa por todos lados, hornos gigantes y muchísimos moldes llenos. Qué feliz me veía en mi cabeza -cabe mencionar que cuando tuve ese sueño aún no se hacían famosos acá, así que planeaba ser la primera en lanzarlos en Perú, obviamente no tomé en cuenta que hasta que pudiera concretarla se habrían convertido en una cosa súper común-. A pesar de todo, sé que eso no es lo que quiero hacer con mi vida. Mi deber es con la Tierra y no estaría tranquila en mi cocina sabiendo lo cagado que está todo afuera. Quizás algún día.

Siempre queda la tele, a través de la cual vivimos nuestros sueños frustrados. No necesariamente frustrados por otras personas, quizás por nosotros mismos como este sueñito mío, por perseguir un sueño aún más grande. Igual, es bonito pensar en lo que pudo ser y emocionarte viendo a los que compiten.

Todos lo hemos hecho, siempre pensamos que podemos ganarle al de la tele. ¿O me van a decir que no pensaban que le podían ganar a los de "Leyendas del templo escondido"? Y alguna vez jugué en una versión pequeña de "America's Next Top Model", lo confieso. Y no, no gané. También tenía el sueño de ser descubierta por un agente en el lugar más insólito, si no fuera por las pulgadas que me faltaban. ¡En fin!

Volví a leer la entrada que linkeé más arriba (realmente solo leí un pedacito, el que hablaba de las carreras) y me di cuenta de que hice las tres cosas que más quería a mí manera. Mi pequeño negocio de ropa con Por M., Ingeniería Ambiental en una universidad que amo como carrera principal (y elegir esa carrera sigue siendo lo mejor que he hecho), y los muffins que retomaré este verano como gusto. Qué bueno que encontré una manera de hacer todo lo que quería, qué orgullo -otra cosa es que lo haga bien-. 

En fin, estoy de buen humor, con ganas de cocinar y de saber ¿uds. en qué realities se ven compitendo?

domingo, 30 de diciembre de 2012

Perdón

El otro día estaba hablando con una amiga sobre perdonar y concluimos que existen dos clases de personas.

El primero consiste en personas que realmente olvidan, no vuelven a sacarte en cara lo que pasó y te siguen viendo con la misma mirada de amor que al comienzo. Realmente es un nuevo comienzo.

El segundo grupo dice que perdona, vuelve a tratar, pero aún tiene el trauma por lo que pasó y va a volver a mencionarlo en peleas hasta que sienta que puede volver a confiar; lo cual toma tiempo y esfuerzo de la otra parte y puede ser muy cansado.

Ella se identificaba dentro del primer grupo y yo dentro del segundo. Y sí, eso suena medio tóxico, yo creía que era del grupo de los primeros, hasta que lo viví y me di cuenta que seguía esperando a que esa persona falle porque no percibía que algo hubiera cambiado. Y justamente el problema era que tenía que confiar en mi percepción, sin saber realmente si yo tenía razón y terminó siendo una situación demasiado tensa.

Lo saludable sería que todos seamos como el primer grupo, pero implicaría que quien te cagó no se va a aprovechar de eso. Supongo que eso ya depende de quién fue y de si consideras que realmente merece tu confianza.

En fin, quería saber, ¿uds dentro de qué grupo se identifican?
Dejo una encuesta a la derecha, después de mucho tiempo :)

C'est tout.
 

sábado, 8 de diciembre de 2012

Cuando una puerta se cierra...

Ayer estaba en la casa de mi ex -porque al parecer tengo la fuerza de voluntad de un drogadicto frente a su droga favorita- hablando una vez más del final de todo y del final final final que por algún motivo me niego a aceptar. En fin.


Hablábamos de mi egoísmo, que fue la causa principal de muchos de los problemas en la relación. En un momento dije "¿Sabes qué? Ya no voy a pedir que me regalen un perro, ese debe ser el epítome de mi egoísmo. Vivo en un departamento en el que me dan todo, mis papás se sacan la mugre para poder darme lo que tengo, y siempre pido ese más que nunca me van a dar. Mi hermano menor le tiene miedo a los perros, el siguiente es asmático y le acaban de decir que nunca tenga mascota, y el mayor simplemente no quiere uno. Mi mamá dice que la casa es muy chiquita, es alfombrada, nadie más se quiere hacer cargo. Y yo sigo ahí, fastidiando, infeliz porque considero que tener mascota es un derecho del que me están privando. Pedirlo es mi muestra máxima de egoísmo. ¿Sabes qué? Si en verdad quiero ser mejor persona, tengo que dejar de hacerlo. Debo dejar de permitirme ser tan egoísta, debo dejar de pedir un perro."


Y así decidí nunca más mencionar el tema.




Sure enough, volvió a salir a flote hoy; pero de una manera inesperada.

Madre me pidió que llame a una amiga suya por teléfono, terminó siendo un número equivocado. Too bad, le dije. Ella me miró y me dijo "si supieras para qué quiero hablar con ella, estarías esforzándote por conseguirlo." Así que pregunté. Al parecer, la vecina de su amiga tenía una pug que había tenido muchos cachorros y habían tratado de venderlos pero quedaba uno del que no se podían deshacer, así que ofrecieron regalarnos un pug. Regalarnos un pug. Mi sueño desde hace años. Y mis papás aceptaron.

Oh Dios mío el cielo se abrió y los pájaros cantaron de nuevo -por cierto es la segunda vez en la semana que pasa eso.

Mientras hacía todo lo posible por contactarme con esta amiga de mi mamá, no pude evitar pensar en karma y demás cosas de equilibrio cósmico. 

Hay una cita que memorizamos en clase una vez para un experimento -"La dicha de la vida consiste en tener siempre algo que hacer, alguien a quien amar y algo que esperar"- que vuelve a mi cabeza bastante seguido.
Ahora que todo se acabó entre dicha persona y yo (ok, se acabó hace meses, ahora que lo acepto un poco más), me quedé con las expectativas de lo que sería, fechas que van a pasar ahora sin mayor importancia, como cumplir otro mes o el puto beso de año nuevo o lo que sea -¿notan mi gran superación ahí?-. En fin. 

Esta semana al parecer el universo decidió equilibrar un poco para que no me vaya al hoyo y ¡puf! el lunes de pronto anunciaron que viene The Killers. Ese día el sol brilló como nunca y lancé las sonrisas más sinceras a todos los que vi -por lo menos por unas horas-. De nuevo tenía algo que esperar. Y hoy ¡puf! puede ser que por fin realice el sueño de toda la vida, algo que amar incondicionalmente, porque los perritos son lo mejor que hay (mierda sueno needy as fuck). 



Después de saber esto de nuevo sentí que lo podía todo, yo contra el mundo, yo contra todos los sentimientos negativos o las ganas de regresar a una situación que está lejos de ser ideal. De nuevo me sentí fuerte (?). Por supuesto, eso no puede durar mucho porque estoy enfocando mi felicidad en estímulos externos cuando en realidad debería surgir de mí, pero ya pues, poco a poco.


Y tuve razón. Al rato cuando obtuve más información sobre todo lo del perro me enteré que el lindo pug en realidad no es un bebé, tiene dos años, nombre, y una familia que por algún motivo no puede quedárselo. Uhm, situación menos que ideal. Y de nuevo tuve ganas de buscar a esa persona. Verán, nuevamente tenía todas estas expectativas altísimas (condenada a desilusionarme, caracho), en las que tenía un pug bebé al que miraba crecer conmigo y llamaba Tito. Estudiaba con él a mi lado y se echaba conmigo y éramos felices. Ahora, un perro que ya tiene otra familia, otro nombre que no es Tito, está acostumbrado a todo otro grupo de personas... ¿cómo manejo algo así? ¿cómo sería tener un perro que ya tiene dueños? El cambio debe ser fuertísimo para el pobre bebé de 2 años. 
¿Quiero dejar de lado mis expectativas?

Ayer me hice a la idea de que no pasaría mientras viva en esta casa. Hoy pensé en que sería ideal. Luego supe que no. ¿Lo quiero? Siempre pensé que estaría más segura -creo que realmente no quiero hacer semejante compromiso bajo un esquema diferente pero ¿no es eso aún más egoísta? el perro necesita un hogar.


Esta semana mientras cerraba una puerta -aunque cada vez que pienso que la cierro resulta que solo la dejo junta- se abrieron dos puertas más. Una de las oportunidades ya la aproveché (tengo entrada, nos vemos el 4 de abril bitcheeeessss), la otra creo que simplemente la cerraré. 


Ya tengo algo que hacer (finales hasta el 21, wuju), algo que esperar y algo que amar que no será el perrito: a mí. No de una manera egocéntrica, pero de la manera en la que pruebe mi fuerza de voluntad, ponga el pare a una situación que ya no me hace bien y aprenda a estar sola conmigo de nuevo. Volver a encontrar la felicidad dentro de mí, porque por tratar de encontrarla afuera ya me equivoqué lo suficiente. Encontrar el equilibrio que pensé tener alguna vez.

Ya se cerró esa puerta y me abre a nuevas oportunidades.

Como decía Hesse en Siddhartha:

"Cuando alguien busca -dijo Siddhartha-, suele ocurrir fácilmente que sus ojos solo ven la cosa que anda buscando, que no puede encontrar nada, que no deja entrar nada dentro de él, porque siempre está pensando en la cosa buscada, porque tiene un fin, porque está poseído por este fin. Buscar significa tener un fin. Pero encontrar quiere decir ser libre, estar abierto a todo, no tener un fin. Tú, venerable, quizá eres en realidad un buscador, pero aspirando a tu fin no ves muchas de las cosas que están cerca de tus ojos."

Al seguir regresando a esta persona me estaba empecinando en recuperar algo que ya no está, y al hacerlo me cerraba a muchas más cosas. Sé que vuelvo ya no solo por amor a esta persona, sino por miedo a lo que viene porque no lo conozco. Es como cuando una canción se queda pegada en tu cabeza, tu cerebro está tratando de que mantengas el mismo estado de ánimo que tenías cuando la escuchabas. Pero, ¿qué hay después? ¿qué estás evitando sentir? 

Tengo miedo, sí, pero este camino ya no lleva a ninguna parte. Debo superarlo y dejar de cerrarme; dejar ir esa idea de lo que pudo haber sido y continuar. Podrían haber cosas mejores adelante. O no. No lo sé. Ahora lo tengo que averigüar.

lunes, 19 de noviembre de 2012

We tried, oh yeah we tried

Una entrada muy a lo good old times de "El amor es tóxico"

Hace poco más de un mes mi relación por fin cruzó el "umbral Taylor Swift" y nos fuimos por el lado "We are never ever getting back together". Shit happens.
He pasado las últimas semanas un poco en hibernación, un poco -bastante- en negación, en fin. Después de escuchar absolutamente todas las canciones que me recordaban a lo que fue, incontables veces, on repeat, que todos sabemos es la forma más común de autotortura; ordené mis ideas y ya voy saliendo un poquito de mi hueco. He aquí algunas de las cosas que han rondado por mi cabeza. Algo así como recoger los pedacitos al final.

Parte 1: El doctorado
Después de pasar más de un año con la misma persona recolectas información suficiente como para poder dictar un curso universitario y fácil una maestría, como dice esa canción. Ya bueno, curso introductorio si tienes corto límite de atención, como yo a veces. ¿El problema? A nadie le importa

Todo el día se salen los comentarios tipo "Ala, este autor le gusta un montón, una vez fuimos a la Feria del libro...", "¡esta canción le encanta! Recuerdo una vez que...", "ay, mira este perro, su perro es igualito y...". Newsflash honey: A NADIE LE IMPORTA. Sí, es inevitable que salga a colación si has pasado probablemente 370/475 días a su lado (encima cuento, ¡para M. por favor! -no mentira, no conté, pero hice un buen aproximado. No estoy loca. No lo estoy.), pero debería frenarla un poquito con las historias.

Como definió muy bien un amigo hace poco "pareces un pokémon llamado S. porque lo único que dices es 'S., S., S., S...' ". He estado un poquito insoportable, gracias a quienes han tenido la paciencia de escucharme todas estas semanas, se aprecia infinitamente.

Parte 2: ¿Qué pasó con el "te voy a querer para siempre"? 


No, no era mentira. Sí pensó que era para siempre, pero no sabía que yo era así. Ni yo lo sabía. Probablemente por ser late bloomer, por haberme demorado 19 años en conocer a alguien con quien quise estar, no sabía que pasaría; solo sé que vi surgir cosas de mí que no sabía que estaban ahí, realmente no sabes cómo vas a ser en una relación hasta que te toca.

Resuuuulta que los traumas de los 12 años seguían ahí y esa inseguridad nunca se fue. Mierda, qué densa podía ponerme a veces de la nada. Flaca loca total. Sí, fue feo cuando pasó, pero igual tenía 12 años y no pensé que me perseguiría tanto a los 20. Lo que pasa es que si no lo resuelves de peque, se queda ahí. Así que apunten eso.

Por ese lado es mejor terminar, porque de habernos quedado solo habríamos reforzado conductas negativas. Ahora desde afuera lo veo más claro y pienso "M., realmente te pasaste un poquito. Qué santa fue a veces tu pareja."


Es verdad: hay personas que sacan lo mejor de ti, otras lo peor, y existen aquellas que sacan todo magnificado. Estuve con una persona que magnificó absolutamente todos mis aspectos, al comienzo los buenos y, apretando los botones correctos, los horribles que no sabía que existían. Ahora a aprender de lo vivido. 

Al fin y al cabo, yo también pensé para siempre y yo también salí corriendo. Pero es para siempre porque ingresa a mi lista de "I will always love you" que ahora tiene... dos personas.


Bendito sea Paint.


Lo que nos lleva a la última parte...
 
Parte 3: Si Taylor Swift ha podido superarlo 99824 veces como para poder escribir 4 discos, yo también puedo

Ha pasado bastante tiempo desde la última vez que me consideré soltera, a decir verdad aún no regreso a eso. Sigo sintiendo el compromiso, pero esta vez es una calle de una sola vía. Así no vale pues amigos. En fin, poco a poco,  babysteps, nadie me apura. Sé que eventualmente entraré a la etapa de Soltera Codiciada (y tú también (es mentira, yo no)), pero ahorita más bien me siento como Forever alone strikes back. Como dije, no hay apuro. 

Hay cosas medio tontas que me reconfortan. Saber que no soy la única que pasa por esto, que Selena Gomez acaba de terminar con Justin Bieber, que fácil ella también siente que se le pasa el tren -idea que mi linda expareja me metió en la cabeza como jugando-, que tengo un par de amigos que me quieren mucho y están pasando por casi exactamente lo mismo que yo y tenemos nuestra especie de Lonely hearts club band (otra cara de forever alone aquí)... que eventualmente encontraré algo mejor. No algo mejor que tú, sino algo que realmente sepa aprovechar. Algo para lo que yo pueda ser mejor, pues perder esto me hizo entender que realmente tengo que mejorar muchísimo. Aquí me estampé contra una pared, como suelen hacer muchas personas la primera vez.

Esto no es gratuito. Esto no ha pasado por las puras. Sé qué tengo que mejorar, ahora por mi cuenta. Y planeo hacerlo, porque no planeo volver a perder algo tan genial como lo que viví por miedos. 

Ahora simplemente debo decir gracias, gracias a ti por acompañarme durante todo este tiempo, por ser mi roca y por enseñarme un mundo que no conocía. Por derribar tantos miedos y demostrarme que estaba equivocada en tantos niveles; que esto era más bonito de lo que podía imaginar y sí existía. Gracias por darme el mejor año de mi vida (hasta ahora). 

viernes, 2 de noviembre de 2012

Una pequeña anécdota

Era el 28 de marzo. Estaba caminando hacia la casa de un buen amigo, más o menos a las 5pm, la tarde ya enfriaba un poco. Yo usaba un short y mi polo chorreado de forever alone. Tenía un poco de frío. Emocionalmente tampoco era un buen día.

Paré a leer un papel pegado en un poste cuando una señora  viejita, claramente religiosa, paró a hablarme.

-Amiga, ¿sabes qué se celebra el domingo?
-Sí

-¿Eres cristiana?
 
En ese momento pensé millones de cosas -wow, realmente estos días siento que me he alejado de Dios, ¿será una señal para que reafirme mi fe en Él? ¿Estará esperando que lo niegue como Pedro? ¿Con mi vida puedo decir verdaderamente que soy cristiana? Pucha, sí amo a Dios, sí creo en Él, nunca lo negaría, esto es una señal, lo voy a decir-

La miré y respondí "sí", con una ligera sonrisa en el rostro

Me miró de nuevo y respondió, sin dudar ni un poquito:
-Entonces, la próxima vez que salgas, cúbrete más.

Mier-da. Me cagó horrible.
Qué tal señal, eh.
Le dije "ah ok" y me fui, entre riéndome, sintiéndome pava y demás.

¿Qué aprendí? Siempre va a haber algo que criticar.
No debería tomarme las cosas tan a pecho. Y no todas las cosas son señales de Dios.
Esperaba algún mensaje de salvación, algo como una nueva oportunidad, y nakever; así que si realmente quiero una señal o algo diferente, no debo buscarlo siempre afuera.

C'est tout.