domingo, 28 de julio de 2013

Las hormigas

Hace dos semanas pasada hubo una invasión de hormigas en mi casa. Era domingo en la mañana y habían miles en el baño de los hijos, entrando por la ventana del cuarto de mis papás, cruzando el hall y llegando a un hueco en el baño. En filita y marchando felices. Obviamente, al mencionarle esto a mi madre, comenzó el exterminio. Sacó el Sapolio mata cucarachas y hormigas y, porque no hay manera linda de decirlo, las mató a todas. Todas. Al final las aspiró y el caño de la lavandería estaba lleno de pequeños palitos negros flotantes. Horrible.

Yo, en general, trato de no matar animales por las puras. No mato cucarachas, saco a las moscas por la ventana, no piso caracoles. Si escucho el sonido de una hoja seca rompiéndose debajo de mi pie, mi corazón se detiene porque temo lo peor. Sí como carne, pero trato de hacer que la muerte del animal no sea en vano. Es por esto que, cuando noté que habían 10 hormiguitas en mi cuarto, no se lo mencioné a mi madre. Pensé que sería nuestro secreto. Ilusa yo.

Una semana después, el domingo en la madrugada para ser exactos, ya me había olvidado de todo el asunto. Tenía mucha sed y mucha flojera, sabía que había Coca Cola en la cocina y realmente quería un vaso. Por suerte, Edu estaba en Lima y, como hermano lindo que es, me hizo el delivery y pude disfrutar de la gaseosa desde mi cama. Ñam. Tomé un vaso y lo puse en la mesa de noche. Luego consideré tomar el resto de pico nomás, pero pensé "No M., eres una señorita, sírvete un vaso". Entonces lo hice.

Como es costumbre mía, tomé el vaso de una. De repente sentí algo. Algo raro. Como palitos. Pensé que todo estaba en mi cabeza, pero cada vez estaba más segura de que no era así. Prendí la luz del cuarto. La siguiente escena fue horrible: vi mi mano, con hormigas, sosteniendo un vaso de vidrio ya sin Coca Cola, pero LLENO de hormigas. Por dentro y por fuera. Mínimo 40 hormigas. Lo único en lo que podía pensar era "si quedan 40 hormigas después de tomar la Coca Cola, ¿cuántas habían antes?". Realmente perturbador. Miré alrededor y mi mesa de noche estaba LLENA de hormigas, que entraban en filita, marchando felices, por la ventana.

Tuve unos momentos de desesperación debatiendo sobre qué debía hacer (¿veneno al mango?) hasta que se me ocurrió buscar en internet "How to get rid of ants without killing them", les puse comida afuera de la ventana y resolví todos mis problemas. Aunque no todos porque, bueno, me tragué un montón de hormigas.

Eso es todo.

1 comentario:

merodeadoroscuro dijo...
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