domingo, 31 de enero de 2016

Misa

Hoy tuve que ir a misa como todos los domingos, porque mi familia es religiosa y, a pesar de que me considero agnóstica desde hace más de un año, es una obligación ir.

Así que me senté afuera, como todos los domingos, pero esta vez no tenía un celular, libro o cuaderno de dibujo, así que me senté a escuchar. 

El sacerdote comenzó a hablar sobre la relatividad en la que se vive actualmente y cómo ellos, los asistentes a misa y personas que se consideren católicas, llevaban la verdad, Verdad inalterable que debían defender y predicar. No existe lugar a dudas ni discusión dentro de esta verdad, todo lo que vendría a ser Dios. Prosiguió mencionando que dentro del gobierno se quería separar a la religión del Estado y que esto sería gravísimo, pues es indispensable que el Estado también comunique la Verdad, aún si existen personas que practican otras religiones, o ninguna, el Estado debía comunicar y guiarse por esta Verdad porque era la Verdad. Llegó a decir que los Estados que separan la religión de la toma de decisiones son totalitarios (?!).

Luego, dijo lo que llevo un año esperando escuchar, porque sabía que eventualmente iba a pasar, esto no era un discurso inofensivo. 

Dijo que también debía defenderse la vida, es decir, ir en contra del aborto, y respetarse el género, el género que hizo Dios, no al tercer sexo ni la gente que quiere ser otra cosa, Dios hizo el género hombre y mujer. Y esto no era homofobia, era defender la Verdad.

Entonces vamos a decirlo así: Nosotros tenemos la Verdad, las demás personas no tienen la Verdad y debemos convertirlas a esta, no existe lugar a discusión porque la Verdad es absoluta, y todos deberían vivir según la Verdad, cosa que el Estado debería asegurar.

Estamos usando una plataforma que va a más o menos 300 personas para decirles eso, que ellos tienen la razón, toda la razón, que otras formas de pensar y vivir son erradas, y que no se debe dar lugar a las otras formas de pensar/vivir en las políticas nacionales porque esto no es cuestión de debate, existe solo una forma de vivir y no es la suya. 

Básicamente, por poner un ejemplo, aseguramos que la Unión Civil no pase, aunque no les incumba, porque aunque no los afecta, aprobarla es relativizar la Verdad: que solo los hombres pueden unirse con las mujeres. Y así, so on and so on, no hay lugar para otros pensamientos porque están equivocados,y no hay lugar para debate porque la Verdad es indiscutible.

DARKS.

Y si alguien te dice que no es así, que existen diferentes maneras de ver el mundo, que yo no creo en Dios, o que me da igual su existencia, no tienes que aceptar esa manera de pensar y vivir como válida porque esa no es la verdad. ¿Libertad de pensamiento? NOPE, ¡todos los demás están equivocados!

SÚPER DARKS. 

Me parece que el punto es formar una comunidad de gente que va a defender una idea ante todo, no la va a cuestionar, no aceptará que los demás puedan pensar diferente (¿cómo puedes diferir de algo objetivo?) y tratará de que los demás sigan su manera de pensar/vivir aunque no quieran.

Qué horrible y peligroso, pero ¿cómo podrías cambiar la manera de pensar de alguien así? 

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Pensamientos como el de ese sacerdote (y varios otros) hacen perder la fe en toda una comunidad. Sin embargo, es importante saber escucharlos para poder rescatar los valores que nos hacen iguales y descartar las "verdades" que nos separan, etiquetan o las que ponen a unos por encima de otros. Conozco sacerdotes que piensan exactamente igual, pero también unos cuantos que salvan al género y consiguen evitar que quiera des-cuar-ti-zar-los-a-to-dos para poner fin a su retrógrada moral. Estos cuantos saben que NO SON dueños de la Verdad. Que nadie lo es. Que todos tenemos un pedacito de verdad y que es en el diálogo con el otro, con el diferente, con el prójimo, que nos apropiamos un poco más de esa gran Verdad. No te hagas mala sangre por lo que digan unos cuantos que se creen con la autoridad para juzgar los actos de los demás y quitarles la pelusa del ojo, cuando no ven el troncazo que tienen ellos en el suyo (sonó raro pero se entendió lo que quise decir).

Por último, yo habría alzado la mano o acercado al final de la ceremonia al susodicho y le habría preguntado delante de todos "¿Y cuál es esa famosa Verdad de la que usted habla? ¿Acaso no dijo Jesús, en el evangelio de Juan, capítulo 14, versículo 6 (así como para dejarlo pálido) "Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida"? ¿Qué no es Jesús la Verdad acaso? ¿Y su mandamiento no fue "Ámense los unos a los otros como Yo los he amado", también escrito por Juan, capítulo 13, versículo 34? ¿Dónde habla Jesús de diferencias, de género, de discriminación, de un 'nosotros' y un 'ellos'? ¿Ah? ¿AH?" Y si para entonces no te has exaltado tanto como yo cuando dije eso y no te han llevado los acólitos a rastras fuera del templo, a lo mejor te da una respuesta que satisfaga (o no) tu inquietud. Y si no te satisface, al menos te descargaste.

Atentamente,

Una católica que no ha perdido totalmente la fe, hija de un ex sacerdote y 3 en la escala de Kinsey.

M. dijo...

Me encantó que termines como "3 en la escala de Kinsey". Otro 3 aquí!

Lo que no me gustó fue que su manera de ver al verdad no dejaba lugar para la empatía, pues nunca podrías ponerte en el lugar del otro si solo lo puedes ver cómo alguien que está equivocado. Y lo raro fue que después de decir todo eso comenzó a hablar de nuevo del amor, del amor de Dios hacia todos, etc. ???

En fin!

Entiendo que no todos los sacerdotes son así e incluso he tenido buenas experiencias en esa congregación, es una pena que existan personas cómo él que usan su auditorio para esparcir un pensamiento tan cerrado. Mi mamá piensa que me alejé de la iglesia por tener amigos ateos, pero en realidad lo que hizo que la abandone fue la existencia de Cipriani y este tipo de pensamiento.

Gracias por escribir!