martes, 3 de noviembre de 2009

Sobre conocer y descubrir.

He tenido esto muy descuidado, no tengo internet en mi casa desde el miércoles. Y mis internacionales comienzan mañana.

Mis papás se fueron a Tacna de jueves a domingo, por eso el domingo fui a la casa de mis abuelos... a que nos cuiden.

Después de mis clases de Física y Mate, me fui montando skate desde la casa de Dani a la casa de mi abuela. Sí, podía ir en combi, pero decidí montar. Me encanta el mundo de bajada. Antes recuerdo que la casa de mi abuela me parecía lejísimos y nada más la iba a visitar con mis papás los domingos. Eso sigue siendo verdad, sólo una vez he ido por mi cuenta. Una vez en febrero que fui con Rocío y Marian montando skate, en una de nuestras míticas idas hasta el final de Velasco Astete.

Entonces el domingo llegué a la casa de mis abuelos. Fue rapidísimo. Llegué antes que mis hermanos y me puse a hablar con ella.

Nuestra relación es rara. Porque de alguna manera desde hace más de un año le guardo resentimiento. A pesar de ser una mujer buena, agradable, a veces lanza comentarios que me hieren (creo que no a propósito) y hacen que no la quiera ver tanto. Recuerdo que una vez que mi mamá le decía de cómo yo montaba skate, mi abuela dijo
"Uhm... pero ella monta skate porque TÚ la dejas" pero con tono como si fuera algo malo.

Es raro porque no sé casi nada de ella ni he tenido ganas de preguntarle sobre su vida, sus miedos, nada. Sólo una vez le pregunté sobre mi abuelo y cómo lo conoció. No sé, creo que siempre conté con su presencia en mi vida, nunca aporté nada a la suya y asumí que ella tenía un deber de hacerme feliz y darme lo que yo pidiera.

En fin.

Nos pusimos a hablar.

Por primera vez desde esa vez que la visité en febrero, la vi frágil. Pude descubrir la persona tras esa figura de autoridad que es mi abuela.
Mientras ella hacía una ensalada, me contaba de su enfermedad.
Tiene una tos crónica desde que una de sus hijas se enfermó hace tres años y eso no la deja ser feliz.

-"Es horrible porque estás caminando una cuadra y te agitas y te sientes impotente, inútil. Y nadie te cree..."-Me dice y se le quiebra la voz.
-"Yo sí te creo..."-Le digo.
-"Es de lo peor despertarte sin ganas de hacer nada, ya sin ganas de vivir... y a nadie le importa. cómo estás, si te estás ahogando o no. Sólo te ignoran o te dicen exagerada. Y ya no quieres nada."

Verla así fue raro, me daban ganas de abrazarla y no sabía qué decir. Ella que lloraba pero poco, mientras seguía cocinando para su hija. Es tan devota a la familia. Pero creo que no sabemos devolvérselo.

Después llegaron todos, la ayudé a servir la comida y esas cosas. Luego salimos juntas a arreglar mis lentes, salimos con mi tío, que no es su hijo sino el esposo de su hija. Él nos llevó.

-"Amo salir con tu tío porque es el único que me hace reír."-Mi tío es un chiste andante, nos pone de buen humor a todos.

La conversa sigue un poco así:

-"Ay, me gustaría que me canten"-Dice mi abuela
-"Suegrita, si quiere yo le canto al oído todas las noches..."
-"Yo tenía un enamorado que me cantaba y me hacía poemas, que iba a mi balcón y me cantaba... Esos fueron los mejores días de mi vida..."
-"Que no se entere el señor Yoyo (mi abuelo) jajaja"
-"Que se entere."

Resulta que ella tenía 16 años y él 28, fue su primer enamorado y yo no lo podía creer. Yo era la espectadora de un día en la vida de mi abuela, era como una reportera que veía todo y participaba de vez en cuando, fascinada por lo que ella había vivido. Conocía un lado más humano de ella, la veía recordar y quizás hasta lamentarse por un amor del pasado.

Después nos quedamos solas un rato y me contó más.

-"Ya no sabes ni que haces bien ni que haces mal, quieres ayudar a tu hija con algo y te dice: 'Déjame que no soy inválida' o corriges a alguien que no debe comer algo porque le hace daño y te dicen:'Déjalo que coma, no le pasa nada.' Entonces ya no sabes que hacer..."

Me da pena saber que se siente así. Como si sobrara o no sé. Es extraño. Siempre pensé o asumí que era feliz, o no asumí nada, asumí que era mayor, como si eso fuera un estado de ánimo. Era mi abuela y nada más. Me llega no haberle prestado más importancia a su vida. Nunca me interesó y por eso nunca entendí sus comentarios ni por qué es como es. Sólo la juzgué.

Aún recuerda con cariño el día que la visité, ese día también fue difícil para ella y siempre estuvo agradecida por mi visita. Aún me pregunta por mis amigas y las recuerda con cariño. No sé porque he sido así con ella. Siempre ha estado dispuesta a ayudarme.

Gracias a ella viajé a Miami a ver a mis primas, mas cuando viajé me molesté con ella, no me gustó cómo me hablo, sin importar que acababa de pagarme un viaje que nisiquiera tenía razón de ser, quise viajar y me fui. Y este año, cuando no tenía para mis entradas de Depeche Mode, ella me regaló el dinero que me faltaba y nisiquiera se lo pedí, simplemente me lo quiso dar. Y yo siempre estuve resentida, a pesar de lo bueno que podía hacer por mi.

He descubierto a mi abuela. Y la quiero visitar más seguido.

4 comentarios:

Shaads dijo...

Las mejores historias son de mi bisabuela, son épicas; pero me las cuenta desde que tengo 4 o fácil menos, ya no hablo con ella mucho; pero leyendo esto me ha hecho acordar de cuando jugaba un montón con ella (: Y sí, a veces uno pueder ser taan pavo...que no se da cuenta del valor de esa persona.

José O. dijo...

Creo que es muy valioso descubrir el estado de humanidad del "otro", que no está a mi costado, sino quizás unos peldaños más arriba, por su autoridad, su experiencia o qué se yo...
pero descubrir que tal persona sangra, suda, llora, tiene contradicciones, es decir, que es una persona real; descubrir eso, creo que compromete...
quizas por eso dices al final que vas a visitarla más seguido.
Hasta los más viejos necesitan que quienes han descubierto la firmeza de la fe, les transmitan la alegría de esa esperanza; quizas principalmente mediante el servicio.
un abrazo
JO

mmmarian dijo...

Las abuelas son lo mejor. Son doblemente mamás. Por eso le dedique mi monografía a la mia, por ella me gusta la musica :) es la mamá que me hubiera gustado tener (sin despreciar la mia :P )
Me fascinó tu abuela, y todas las abuelas del mundo (las de los libros MÁS, menos mamá elena).

Después de los internacionales prometo ir contigo a visitarla de nuevo.

ari dijo...

wauu que genial que te hayas dado cuenta de lo importante que son nuestros abuelos y que siempre podemos contar con ellos, sin importar cuan olvidados los tengamos.