domingo, 27 de marzo de 2011

Primera semana de clases

Quería escribir un post llamado "Primer día de clases", que con el título haría referencia a "Primer día de vacaciones", el poema de Luis García Montero que comenté en mi prueba 1 de Lengua, pero no tuve tiempo. En fin.

Debo comenzar diciendo que el primer día de segundo ciclo no se parece en nada al de primero. Cuando comencé en la Agraria conocía bien a una persona, La China, y no tenía idea de con quiénes estudiaría. Al entrar a segundo ciclo, sentí que regresaba a casa. Hay algunos lugares que realmente son como tu segundo hogar, no sé si pueda nombrar muchos pero los que tengo bastan. Son dos claros: el colegio y la universidad.

Antes de comenzar clases fui al colegio a saludar, afuera un mural decía "Papás gracias por dejarnos en este, nuestro segundo hogar." Es completamente cierto. Hace más de un año me gradué y aún trato de ir por lo menos una vez al mes. Admiro tanto a mis profesores, nunca dejaré de agradecerles por todo lo que me enseñaron en los dos años que estuve en Bachillerato. En ese lugar tengo demasiados recuerdos y me siento muy querida, es como si todos fueran parte de mi familia. Ha pasado más de un año y la señora de la biblioteca aún recuerda mi nombre y qué libros perdí, las de la tienda aún saben qué me gusta comer (triple e Inca Kola helada, for life), el maestro del bus y la señora Alejandra de limpieza aún me reciben efusivamente. No puedo decir que me pone triste no estudiar ahí porque sé que lo mejor de él sigue conmigo.

Y bueno, la universidad. La Agraria rápidamente se ha convertido en uno de mis lugares favoritos. Sea en el pasto o en la pale, me siento en paz cuando estoy ahí. Simplemente audífonos, música y sentir el sol en la cara. Llevo una sonrisa permanente. Regresar a clases regulares fue muy bonito, ver esas caras que extrañaba, a las señoras de la tienda, las bicis pasando rápidamente, la agitación del nuevo ciclo... sí, estoy enamorada de mi universidad.

Debe parecer medio raro que diga que extrañé gente porque casi siempre estoy sola ahí. Me gusta estar sola porque tengo mucho tiempo para pensar y escribir en mi cabeza, no me molesta caminar sola ni almorzar sola; pero, por ejemplo, extrañaba estar en el pasto con Marianella conversando rapidísimo y luego que cada una se perdiera en su mundo.

Debería hablar de las clases pero no lo haré, basta con decir que todos los cursos me gustan y me parece que mis profesores son capazos.

El verano fue genial. Enero vino con viajes, mucho Monopoly Deal y playa. Febrero con escalada, emo time y clases. Marzo con playa, mi única clase de surf, muchas actividades con amigos y de hecho, los mejores recuerdos del verano. Sí, fue genial.

Ahora, clases. De nuevo. Diré, quizás precipitándome, que es posible que escriba aún menos; he decidido ser responsable, hacer todas mis tareas y estudiar con anticipación, quiero subir mi ponderado. Digo 17, veremos.


Nada, eso fue. De hecho habían más cosas pero no me acuerdo. Me gustaría decir un par de cosas más pero no sé explicarlas con palabras, solo sé que son.

Fue pues.

C'est tout.

1 comentario:

Outsider dijo...

Yo no podría decir que extraño mi colegio... aunque ahora que leo tu post pienso en tal vez ser agradecido con él, al menos... Pero no me convenzo.
Suerte en este nuevo ciclo, yo aún no comienzo :P