martes, 18 de marzo de 2014

Homofobia importada y la lucha pendiente

Primero, la noticia: http://www.glaad.org/blog/next-anti-lgbt-export-target-peru

Ya esto es algo conocido: Las iglesias de EEUU (hola, evangélicos) mandan líderes a países tercermundistas, y se dedican a esparcir mentiras como si fueran hechos y a propagar la homofobia, pudiendo tener consecuencias fatales. Si creen que exagero, miren lo que ha pasado con Uganda.

El nuevo punto es Perú, todo a puertas de discutir en el congreso la ley de Unión Civil No Matrimonial. Como dice la noticia, un líder evangélico vino y fue recibido en el mismo congreso, donde dio una charla sobre cómo nuestro país no debía cometer el mismo error que el suyo y "debíamos pensar en nuestros hijos y nietos". 

Ya, ya estoy harta.

No puedo más con la obsesión que tienen estas personas con demonizar cualquier cosa LGTB, con insistir en que es el fin de la civilización y es su deber divino detener cualquier intento de igualdad, porque Dios prohíba que personas que no viven como ellos tengan algún tipo de protección legal. 

Es un insulto para toda la comunidad LGTB y en general los peruanos, que le den lugar a una charla claramente motivada por la religión en el espacio donde se proponen las leyes basadas en hechos y en un estado supuestamente laico.

Es un insulto que insistan en que tienen que acabar con la agenda gay (porque si usas la palabra agenda o lobby logras que la gente se oponga de inmediato, abajo las conspiraciones) cuando son ellos los que van por todos lados diciendo que tienes que creer en su Dios, que tienes que vivir según sus reglas, que no mereces nada porque no eres como ellos, que tienes que convertirte. Pero los LGTB son los de la agenda, bravazo.

Estoy harta de la adoctrinación intensa que hacen en redes sociales, de cómo difunden información errada e insisten en que los LGTB no deberían poder besarse en la calle (¡los niños!), o de cómo dicen que si los LGTB tienen una tasa mucho más alta de suicidio es porque "es un castigo de Dios", sin ponerse a pensar en que son ellos los que los mandan al borde. Son ellos los que con sus juicios y terror los obligan a mentirle a sus papás, hermanos, la mitad de sus amigos, jefes, profesores, y cualquier persona en la calle que pueda parecer homofóbica y, por tanto, una amenaza. Incluídos los que se supone que te protegen. 

Estoy harta de que insistan en que defender derechos LGTB es de alguna manera atentar contra su relación y es una forma de heterofobia. Heterofobia sería decir que no se pueden casar o que sus parejas no son reales. Heterofobia sería decir que no deberían besarse en la calle porque es asqueroso y que nisiqueira deberían darse la mano, que esas conductas son solo para la casa; heterofobia sería decir que su amor no es válido. Oh, eso lo hacen ellos, pero al revés.

Dicen predicar desde el amor y velar por las generaciones futuras, pero la verdad es que no les interesan las personas. No les importa destruir el autoestima de sus hijos si es que no viven bajo sus reglas. No les importa detener las injusticias contra quienes no aprueban. No les importa si se suicidan, se sienten felices de que la comunidad disminuya, total, ellos no los mataron, solo les pusieron la soga en el cuello. No les importa la impotencia de saber que puedes morir y tu pareja puede quedar en la calle, no les importa que otros vivan con completa inseguridad, no les importa si los atacan. Total, a ellos nunca les van a pasar, y los demás no están bien y no merecen nada ¡pero nadie toque a los no nacidos!

Y ya estoy harta.

No puedo dejar de decir lo importante que es manifestarse. No puede ser una comunidad invisible, no puede ser que "no queremos que tengan derechos" siga siendo más fuerte que "merezco derechos porque soy una persona, reconócelos". Hasta que termine la batalla no dejarán de minimizar e invisibilizar a la comunidad, y es importantísimo que esta demuestre que existe y se trata de personas como cualquier otra, que LGTB no quiere decir demonio, ni nada en particular, no es una característica determinante, no te define como persona, y tampoco es algo de qué avergonzarse. No te hace más ni menos. Solo es parte de ti.

Leer noticias como esa hacen que me llene de rabia y vergüenza y odie que el congreso, que debe defender a todos, se preste para desprestigiar a un millón y medio de peruanos y darles la espalda, solo porque no les es cómodo y no quieren esforzarse en conocerlos ni comprenderlos. Y ¿saben qué? no es su deber comprenderlos, pero sí reconocerlos. Reconocer derechos LGTB no quita derechos heterosexuales, no hace menos válida su relación, y por algún motivo tienen demasiado miedo de eso. ¡No es así!

¿Saben qué? Estoy harta, estoy molesta, y justamente por eso voy a seguir luchando. A veces me siento abrumada y necesito que las cosas cambien, no puedo seguir viendo tanta injusticia, no puedo seguir escuchando tantas mentiras, algo tiene que cambiar ya. A veces siento que ya no puedo más y solo quiero gritar y esconderme y correr. Y luego recuerdo a todas las personas que lucharon por mí. 

Recuerdo a todos los que a lo largo de la historia se dedicaron a luchar porque yo pueda escribir con la mano izquierda y no tenga que pasar la infancia amarrada a una silla, que no tenga que crecer pensando que soy una abominación, y pueda llevar una vida tranquila. Y recuerdo a todas y todos los que lucharon porque pueda decidir quién quiero que sea presidente, pueda decidir cómo vestir, pueda decidir quién ser y tantas cosas que ahora doy por sentado.

Ellos lucharon por mí y ahora me toca luchar a mí porque ningún niño vuelva a sentirse abandonado, porque nadie tenga que crecer con miedo de que lo boten de su casa por enamorarse, porque no salgan a la calle con miedo de recibir una paliza por demostrar su amor, y porque dos personas puedan declarar su amor y ser protegidos por la ley, independientemente de su género. Y voy a luchar hasta que todo esto sea realidad y espero que luchen conmigo.

Hemos avanzado mucho y queda mucho por hacer. Y para todos los que sientan que no pueden más, solo recuerden estas palabras:

"No estás enfermo.
No estás equivocado.
Y Dios no te odia."
 -Harvey Milk.

Las cosas van a cambiar porque las haremos cambiar.