martes, 1 de febrero de 2011

Nuevos aires

Todo está en mi mente, pero cada vez se queda más tiempo ahí.
Menos tiempo con una computadora a la mano, más tiempo afuera.
Vacaciones.
Nuevos aires.

Acabo de regresar de un viaje. Acabo de sacarme un peso de encima. Lo dije, lo dije, por fin lo hice. Sin respuesta, no importa. Pero me lancé. Por fin lo dije.
Regresar a Perú no me puso de buen humor. Tener a las personas que más quiero cerca y disfrutar tan poco tiempo con ellas no me pone de buen humor.
El tráfico horrible, el crecimiento desorganizado, dejar atrás los buenos modales al manejar, que te cedan el paso, que paren cuando vas a cruzar la pista, no me pone de buen humor.

Pero regresar a más gente que amo, que esperaba verme y vino, regresar a mi universidad, un poco al ritmo normal y agradecida de haber estado lejos, me pone de buen humor de nuevo.
Me encantó el viaje, me encanta Miami, me quedaría mucho más tiempo, pero era hora de volver, tengo deberes aquí.
Estuve el suficiente tiempo allá como para enamorarme de las buenas costumbres y no notar lo malo. Pero no vale idealizar, nadie tiene lo que tiene Lima, su desorden y su belleza en el caos.
Me encanta esta ciudad.
También es tiempo de cambios, siempre lo es.
Simplemente me propuse una cosa: tomar medio litro de agua todos los días antes de tomar mi clásico medio litro de gaseosa. Me está volviendo a gustar el agua, ya no presumiré no haber tomado agua en más de tres semanas, no me hace bien.
La música que ahora me rodea me hace feliz. Dice lo que siento, yo digo lo que siento.
Sí, estoy escuchando Taylor Swift, justo después de escuchar Radiohead, siempre con esos cambios raros.
Me encanta el Speak Now, algún día escribiré sobre él.
Este blog se está llenando de borradores, cuando los escriba bien publicaré.
Aún así, no me apuro. Debo disfrutar mi tiempo afuera lo más posible.
Sol, atardeceres hermosos, aire, pasto, todo, tengo que disfrutarlo todo.
Me siento más libre al haberlo dicho, me siento mejor aunque no tenga una respuesta.
Me siento bien.
Hablar, salir, confiar.

Confiar es la palabra clave.
Algún día haré listas de todo, lo que me da culpa, lo que no me gusta, lo que cuento. Enumeraré y me daré cuenta de todas las tonterías que no hago por miedo, mejoraré. Por ahora todo está en mi mente, hasta que lo deje salir.

Todo saldrá, ya sin miedo.

Es tiempo de nuevos aires.